Índice de contenidos
El “canto del gallo” que no fue un gallo: una efeméride histórica de Jerusalem
El contexto histórico y arqueológico revela que el sonido que marcó la negación de Pedro no procedía de un animal, sino del toque oficial del Templo.
Efeméride histórica · Siglo I
Redacción
La escena es una de las más conocidas del relato evangélico: Pedro niega tres veces a su Maestro y, acto seguido, “canta el gallo”. Sin embargo, cuando se analiza el episodio desde el contexto histórico de la :contentReference[oaicite:0]{index=0} del siglo I, la imagen tradicional cambia de forma significativa.
Una ciudad sagrada, no un entorno rural
Los hechos se sitúan durante los días de Pesaj, cuando Jerusalem estaba abarrotada de peregrinos. El Templo funcionaba bajo estrictas normas de pureza ritual, y en sus inmediaciones no se permitían animales que pudieran causar impureza.
Entre ellos se encontraban los gallos, considerados incompatibles con el servicio sagrado. Por este motivo, la presencia de un gallo cantando junto al Templo resulta altamente improbable desde el punto de vista histórico.
Las guardias nocturnas y el sonido que marcaba la noche
En el judaísmo del siglo I, la noche se dividía en turnos de vigilancia conocidos como mishmarót. El final de una de estas guardias, la tercera, justo antes del amanecer, se anunciaba mediante un toque de trompeta o shofar.
Ese sonido señalaba el relevo de guardias y el tránsito entre la noche y el día. Para los habitantes de la ciudad, era una referencia horaria clara y perfectamente reconocible.
Los romanos denominaban a ese momento gallicinium, expresión que puede traducirse como “el canto del gallo”, no porque interviniera un animal, sino porque coincidía con la hora en la que los gallos suelen cantar al amanecer.
Una prueba arqueológica desde el Templo
La arqueología respalda esta interpretación histórica. En excavaciones realizadas en Jerusalem se halló una piedra con una inscripción en hebreo:
לְבֵית הַתְּקִיעָה — LeBeit HaTekíah
“Al lugar del toque de trompeta”
La piedra procedía de la esquina suroeste del Templo, el punto más elevado del recinto. Desde allí, un sacerdote hacía sonar la trompeta para anunciar momentos clave de la vida religiosa y urbana, como el inicio y el final del Shabat o los cambios de guardia nocturna.
El instante de la negación
Cuando :contentReference[oaicite:1]{index=1} anunció que Pedro le negaría antes de que “cantara el gallo”, la referencia era clara para cualquiera que conociera la vida de la ciudad: hablaba del toque del Templo que marcaba el final de la noche.
Cuando ese sonido resonó sobre Jerusalem, la oscuridad empezó a ceder. Fue entonces cuando :contentReference[oaicite:2]{index=2} recordó las palabras de su Maestro y comprendió plenamente lo que había hecho.
Por eso el texto señala que lloró amargamente: el sonido que anunciaba el amanecer también dejó al descubierto su conciencia.
Una efeméride que cambia la mirada
Leído desde su contexto histórico, el episodio deja de ser una escena rural para convertirse en un momento profundamente urbano, ritual y simbólico. No fue un gallo el que marcó la negación, sino el sonido oficial que ordenaba la vida de la ciudad santa.
Una curiosidad histórica que demuestra cómo el conocimiento del contexto transforma la comprensión de los textos antiguos.
Etiquetas: efemérides históricas, curiosidades bíblicas, Jerusalem, Templo, Pedro, Yeshúa