El grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), en el que se vieron implicados un tren Iryo y un Alvia, ha dejado 43 víctimas mortales, de las cuales 42 ya han sido plenamente identificadas, según el último balance oficial. Además, 31 personas permanecen ingresadas en distintos centros hospitalarios mientras continúa la investigación para esclarecer las causas del siniestro.
El hallazgo este miércoles de un nuevo cadáver en el interior de uno de los vagones del Alvia elevó la cifra provisional de fallecidos. Paralelamente, continúan las labores de búsqueda de posibles desaparecidos y el análisis técnico del lugar del accidente.
El audio del maquinista y las primeras hipótesis
Uno de los elementos clave de la investigación es el audio del maquinista del tren Iryo en comunicación con el centro de mando de Atocha, en el que alertaba de la gravedad de la situación:
“Es un descarrilamiento. Estoy invadiendo la vía contigua”.
Los investigadores están centrando su atención en el estado de la vía, especialmente en una rotura detectada en la infraestructura y en los ejes de los vagones, que están siendo retirados de forma progresiva para su análisis.
Los trabajadores alertan del deterioro de la red ferroviaria
El siniestro ha reabierto el debate sobre el estado de la red ferroviaria estatal. Los trabajadores del sector llevan años denunciando una “situación de deterioro constante del ferrocarril”, una advertencia que ha cobrado especial relevancia tras este accidente y otros incidentes recientes, como los ocurridos en el servicio de Rodalies.
Como respuesta, los maquinistas han convocado una huelga general para los días 9, 10 y 11 de febrero, exigiendo medidas urgentes que garanticen la seguridad de profesionales y usuarios.
El sindicato mayoritario del colectivo, que recuerda la muerte de tres maquinistas en el accidente de Adamuz, reclama “seguridad y fiabilidad de la red” y una actuación inmediata por parte de las autoridades competentes.
Nuevas limitaciones de velocidad y revisión de infraestructuras
En este contexto, Adif ha vuelto a limitar la velocidad de los trenes AVE a 160 kilómetros por hora en un tramo de la línea Madrid–Zaragoza, tras la queja de un maquinista que alertó de posibles deficiencias en la vía.
Las autoridades ferroviarias han anunciado que se revisarán varios puntos de la infraestructura para determinar si existen problemas de mantenimiento derivados del uso intensivo de la red.
Un país de luto: funerales y despedidas
Mientras avanza la investigación, los cuerpos de las víctimas ya identificadas están siendo entregados a sus familiares. En el pabellón municipal de Aljaraque (Huelva), cientos de vecinos despidieron a la familia Zamorano Álvarez, cuatro de cuyos miembros fallecieron en el accidente.
“Es un pueblo roto”, resumían los asistentes a uno de los primeros funerales celebrados.
El accidente de Adamuz se consolida así como una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos años en España, con un impacto humano, social y político que sigue creciendo a medida que se conocen nuevos datos.