Las incidencias acumuladas en la red ferroviaria catalana han dejado de ser solo un problema de movilidad para convertirse en una amenaza directa para la actividad económica. El transporte de mercancías se encuentra gravemente afectado y varias empresas ya alertan de posibles paradas de producción por la imposibilidad de recibir materias primas.
Uno de los puntos más críticos es el entorno del Puerto de Barcelona, donde se están acumulando miles de toneladas de mercancías que no pueden salir por ferrocarril debido al cierre de conexiones clave con el resto del territorio y con Europa.
Dos cortes estratégicos que estrangulan la red
El bloqueo se debe principalmente a la interrupción del tráfico ferroviario en dos tramos fundamentales de la línea R4. Por un lado, el paso por Gelida, afectado tras el descarrilamiento de un tren, opera con fuertes restricciones. Por otro, el túnel de Rubí permanece cerrado tras un desprendimiento, con trabajos de reparación que se prolongan desde hace días.
Estas infraestructuras son esenciales para el transporte de mercancías: Rubí conecta el puerto con el eje europeo, mientras que Gelida es clave para los envíos hacia el sur de la península. Actualmente, la capacidad operativa está muy por debajo de lo necesario para absorber el volumen habitual de tráfico.
Desde Adif se apunta a una reapertura progresiva entre el 5 y el 9 de febrero, aunque las empresas afectadas advierten de que el daño ya está hecho.
La carretera no es una alternativa real
Ante la falta de trenes, algunas compañías están recurriendo al transporte por carretera, una solución más lenta, más cara y, en muchos casos, inviable. Determinados productos industriales, especialmente los de carácter químico o peligroso, solo pueden trasladarse de forma segura por ferrocarril.
Ese es el caso de una planta industrial ubicada en Martorell, con más de 300 trabajadores, que depende de la llegada semanal de trenes con materia prima para mantener su actividad. Desde hace más de diez días no ha recibido ningún suministro por vía ferroviaria.
Producción en riesgo y empleo en el aire
La empresa, dedicada a la fabricación de productos químicos esenciales, está funcionando actualmente con el material almacenado, pero ya ha iniciado un proceso de parada progresiva de sus instalaciones. Un procedimiento complejo que puede prolongarse durante días y que, de no resolverse la situación, podría desembocar en el cese total de la producción.
Los representantes sindicales advierten de que una paralización completa pondría en riesgo cientos de puestos de trabajo y tendría un impacto económico notable en la comarca, además de afectar a la cadena de suministro de otros sectores dependientes.



Una crisis que va más allá de los trenes de pasajeros
Mientras el foco público se ha centrado en los retrasos y cancelaciones de Rodalies, el transporte de mercancías ha quedado en segundo plano, pese a su importancia estratégica. La actual situación evidencia la fragilidad del sistema logístico cuando fallan infraestructuras clave y refuerza las críticas sobre la falta de alternativas reales y planes de contingencia.
Si la circulación no se normaliza en los próximos días, el impacto podría extenderse a más empresas, con efectos directos sobre la producción, el empleo y la competitividad industrial.