27 de abril de 2025
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El Fútbol Regresa a la Zona Cero de Valencia: Una Nueva Era Comienza

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El balón vuelve a rodar en la zona cero

Un niño de diez años expresó con desazón: «Nos hemos quedado sin nuestra casa. No tenemos nuestra casa para jugar a fútbol». Estas palabras resonaron en el corazón de Daniel Sancho, el director deportivo del Discóbolo, una escuela situada en la pedanía de La Torre que había perdido su campo de fútbol debido a los daños causados por la gota fría. El césped artificial recién estrenado se había transformado en un lodazal, y el derribo de los muros por vehículos arrastrados por el agua había puesto en peligro el proyecto. Sin embargo, 108 días después del desastre, el 14 de febrero, la escuela del sur de Valencia inauguró su nuevo hogar, convirtiéndose en el primer club afectado que regresaba a la normalidad. Tras ellos, otras entidades como la UD Aldaia comenzaron su recuperación, dejando atrás la pregunta desesperada que los jóvenes jugadores repetían: «¿Pepe, el campo para cuándo?». Ahora, el balón rueda de nuevo. Con un campo renovado, nuevas porterías y goles que celebran como títulos importantes, el ambiente optimista resurgió. «Ahora ya lo tengo todo y vuelvo a ser el hombre más feliz que te puedas imaginar», afirmó Pepe Villegas, veterano presidente de la UD Aldaia.

Doce localidades valencianas vieron sus campos de fútbol devastados. La primera en comenzar la reconstrucción fue La Torre, seguida por Beniparrell, Aldaia, Catarroja, Algemesí y Massanassa. Sin embargo, el reto de empezar desde cero sigue presente en Sedaví, Alfafar, Benetússer, Paiporta, Carlet y Bugarra, donde algunas calles aún enfrentan la falta de avances. El apoyo conjunto de la iniciativa privada y los Ayuntamientos ha sido crucial para ofrecer a miles de niños de nuevo la oportunidad de jugar. La UD Aldaia, una de las escuelas más grandes de la región, cuenta con cerca de 800 jugadores y organiza su actividad en dos campos: el Encrucijadas y el Polideportivo Jaume Ortí, ambos gestionados por el municipio.

Pepe Villegas, presidente de la UD Aldaia, recuerda los primeros días tras el desastre con mucha emoción. «Fueron días difíciles, medio en shock», confiesa. Al visitar las instalaciones dañadas, no pudo evitar las lágrimas. A pesar de las dificultades económicas de los Ayuntamientos, que priorizaron otras necesidades urgentes de la comunidad, el consejo y los ánimos del presidente de la Federación Valenciana, Salvador Gomar, resultaron clave. En poco tiempo, se habilitaron soluciones temporales, aprovechando instalaciones alternativas como el colegio Juan Antonio Martínez Torres, el Barrio del Cristo, Alaquàs y Manises. La unidad dedicada al entrenamiento técnico de la UD Aldaia, inaugurada justo antes de la riada, apenas sufrió daños.

Tras las Fallas, el campo de Encrucijadas volvió a la actividad. El Villarreal CF destinó dos millones de euros a la restauración de varios campos, dentro del proyecto Alcem-se Esport, impulsado por Juan Roig, la Fundación Trinidad Alfonso y el Valencia Basket. La fundación y el Villarreal proporcionaron material deportivo y apoyo en desplazamientos, fundamentales para la recuperación.

Aún sin haber finalizado completamente, se anticipa la recuperación del sistema de iluminación y ciertos accesos. La estructura de las gradas resistió el embate de las aguas, igual que en el Polideportivo Jaume Ortí, que ya recibió la homologación necesaria para retomar las actividades. «Es una alegría muy grande», expresa Villegas mientras observa los preparativos para los partidos aplazados.

La reconstrucción de los campos ha contado también con el apoyo del Valencia CF y la Fundació VCF. Ambas instituciones colaboraron en la restauración de terrenos de juego como el Polideportivo Municipal de Sedaví y el Mundial 82 de Catarroja. Además, el Athletic Club demostró su solidaridad, donando más de 100,000 euros en material deportivo.

Para el Discóbolo, trasladarse a una nueva ubicación en La Torre fue un paso fundamental. El acuerdo con el Ayuntamiento permitió construir la infraestructura en una zona segura de inundaciones. La nueva instalación, inaugurada en febrero, revitalizó el ánimo de los 115 jugadores. Al evento asistieron los jugadores del Villarreal Raúl Albiol y Juan Foyth, marcando un nuevo comienzo para la escuela.

La UD Aldaia aún espera completar algunas mejoras en su infraestructura, mientras el Consorcio de Compensación de Seguros continúa sus evaluaciones en el antiguo campo. Sancho valora las iniciativas que han permitido la recuperación y el inicio de una nueva etapa de actividad deportiva para los jóvenes: «El cambio de ubicación nos ha dado mayor visibilidad».

Otras escuelas afectadas aún ansían más avances. Localidades como Bugarra, en la ribera del Turia, requieren considerables inversiones para restaurar sus campos. Iniciativas como la donación de 450,755 euros por parte de Osasuna para el polideportivo de Massanassa reflejan la solidaridad. En Benetússer y El Terrer, en Paiporta, la Federación Valenciana lidera las labores de reconstrucción. A pesar de las dificultades, el deporte se esfuerza por volver a ocupar un papel activo en la provincia.

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