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El juguete, el calzado y el arroz: el acuerdo UE-Mercosur abre oportunidades y temores en sectores clave valencianos
La reducción de aranceles impulsa la internacionalización de la industria alicantina, mientras agricultores y arroceros alertan de un fuerte impacto en los precios.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur empieza a dibujar un nuevo escenario para varios sectores estratégicos de la Comunitat Valenciana. Mientras la industria del juguete y del calzado ve una oportunidad para crecer en nuevos mercados, el sector agrario, especialmente el arrocero, expresa una oposición frontal ante la entrada masiva de producto sin aranceles.
El juguete y el calzado miran a nuevos mercados
El sector juguetero valenciano valora el acuerdo como una vía para ampliar su presencia en países donde hasta ahora la exportación era muy limitada. En mercados como Brasil, los aranceles alcanzaban hasta el 60% del valor del producto, lo que hacía prácticamente testimonial la presencia del juguete español.
Desde las asociaciones de fabricantes se considera que la eliminación progresiva de estas barreras puede traducirse en un crecimiento sostenido de las exportaciones. Algunas empresas del sector estiman incrementos de ventas de entre el 20% y el 25% a medio plazo, al tratarse de economías con un alto potencial de consumo.
Una lectura similar se hace desde el sector del calzado, muy implantado en la provincia de Alicante. La apertura comercial permitiría mejorar la competitividad de un producto que se posiciona en calidad y diseño frente a otros mercados internacionales.
La otra cara: competencia y exigencias desiguales
El optimismo industrial convive, sin embargo, con una clara preocupación. La entrada de productos procedentes del Mercosur, con costes de producción más bajos y estándares normativos distintos, podría ejercer una fuerte presión a la baja sobre los precios en el mercado europeo.
Las organizaciones empresariales reclaman que a los productos importados se les exijan las mismas normas en materia de seguridad, responsabilidad y calidad que cumplen los fabricantes europeos. Consideran clave evitar una competencia desleal que penalice a quienes producen bajo estándares más estrictos.
El arroz, el sector más crítico
Donde el rechazo es prácticamente unánime es en el sector agrícola y ganadero. Uno de los puntos más controvertidos del acuerdo es la entrada anual de hasta 60.000 toneladas de arroz sin aranceles, una cifra equivalente a la producción media de la Albufera.
Los productores alertan de que este aumento de la oferta puede provocar una caída significativa de los precios y situar en una posición muy delicada a las explotaciones locales, que soportan mayores costes y exigencias medioambientales y sanitarias.
El sector teme que, sin medidas compensatorias, el impacto del acuerdo acabe acelerando el abandono de explotaciones tradicionales y ponga en riesgo la viabilidad económica del arroz valenciano.
Un equilibrio aún por definir
Industria y agricultura coinciden en una demanda común: acompañar la apertura comercial con mecanismos de protección, control y apoyo institucional. Mientras algunos sectores ven en Mercosur una oportunidad para crecer, otros advierten de que el acuerdo puede tener efectos irreversibles si no se corrigen sus desequilibrios.
El debate sigue abierto y su impacto real se medirá en los próximos años, cuando las nuevas reglas del comercio empiecen a reflejarse en fábricas, campos y mercados.
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