La temperatura del mar frente al litoral de Valencia ha alcanzado los 28,6 grados, un registro que refleja el intenso calentamiento que está experimentando el Mediterráneo durante este verano y que comienza a tener consecuencias sobre los ecosistemas marinos y la actividad pesquera.
Expertos advierten de que el aumento sostenido de la temperatura del agua reduce el oxígeno disponible, altera el equilibrio natural del mar y pone en riesgo la supervivencia de numerosas especies.
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Un mar cada vez más cálido
La boya oceanográfica situada frente a la costa de Valencia registró este martes una temperatura máxima de 28,6 ºC, un valor muy elevado para esta época del año.
El calentamiento del Mediterráneo se ha convertido en una de las principales consecuencias del cambio climático y afecta directamente tanto a la biodiversidad como a sectores económicos ligados al mar.
Menos peces y menos oxígeno
El director del Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina de la Universidad Católica de Valencia (Imedmar-UCV), José Tena, explica que la temperatura del agua es uno de los factores que más influyen en el funcionamiento de los ecosistemas marinos.
Según el especialista, el aumento térmico provoca que algunas especies reduzcan sus poblaciones, lo que altera las cadenas alimentarias y rompe el equilibrio natural del ecosistema.
Además, el agua caliente contiene menos oxígeno disuelto que el agua fría, lo que dificulta la supervivencia de muchas especies marinas y aumenta el estrés ambiental.
La pesca también nota los efectos
Las elevadas temperaturas no solo afectan a la fauna marina, sino también a la actividad pesquera.
La disminución de determinadas poblaciones de peces y los cambios en la distribución de las especies obligan al sector a adaptarse a unas condiciones cada vez más cambiantes.
Algunas especies buscan aguas más profundas o se desplazan hacia zonas con temperaturas más favorables, lo que modifica los caladeros tradicionales.
La acuicultura busca soluciones
Ante esta situación, la acuicultura se presenta como una alternativa para garantizar el abastecimiento de determinadas especies.
En la provincia de Alicante funciona una instalación terrestre especializada en la cría de corvina, considerada única por su sistema de producción. La planta produce alrededor de 600 toneladas al año mediante grandes tanques circulares que permiten controlar las condiciones del agua y minimizar el impacto de las variaciones térmicas.
Este tipo de instalaciones intenta reproducir un entorno similar al mar, garantizando al mismo tiempo el bienestar de los animales y una producción estable.
Un Mediterráneo cada vez más vulnerable
Los científicos advierten de que el calentamiento del Mediterráneo no solo incrementa la frecuencia de las olas de calor marinas, sino que también favorece la llegada de especies invasoras, altera los ciclos reproductivos de la fauna y aumenta el riesgo de pérdida de biodiversidad.
La combinación del cambio climático, el calentamiento del agua y la presión sobre los recursos pesqueros plantea uno de los mayores desafíos para la conservación del ecosistema marino en las próximas décadas.