La boya situada frente al puerto de Valencia ha alcanzado los 29,5 grados, el valor más alto de este verano. Los meteorólogos advierten de que un mar excepcionalmente cálido no provoca por sí solo una DANA, aunque puede aportar más humedad y energía y agravar las lluvias si coinciden las condiciones atmosféricas necesarias.
El Mediterráneo vuelve a registrar temperaturas excepcionalmente elevadas frente a las costas de Valencia . La boya situada frente al puerto alcanzó el sábado los 29,5 grados , el máximo registrado durante este verano y uno de los valores más elevados de la serie disponible.
El dato llama especialmente la atención porque no se trata únicamente de un pico puntual. Durante este verano, la temperatura del agua se ha mantenido alrededor de tres grados por encima de la media , mientras que en otros puntos del Mediterráneo, como Baleares, se han alcanzado valores todavía superiores.
Con septiembre cada vez más cerca y después de los graves episodios de lluvias torrenciales vividos en la Comunitat Valenciana, surge inevitablemente la pregunta: ¿un Mediterráneo a casi 30 grados significa que tendremos una DANA en otoño?
La respuesta es no. Al menos, no necesariamente.
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Un mar a 29,5 grados no provoca por sí solo una DANA
La elevada temperatura del Mediterráneo no permite anticipar la aparición de una DANA durante los próximos meses.
El meteorólogo de À Punt Antonio Sánchez señala que «no existe una relación clara» entre unas temperaturas marítimas especialmente elevadas durante el verano y la posterior formación de una DANA.
Estos episodios dependen principalmente de la configuración atmosférica y de la llegada y posición de determinadas masas de aire.
Por tanto, que el Mediterráneo alcanza ahora temperaturas cercanas a los 30 grados no significa que vaya a producirse necesariamente un episodio de lluvias torrenciales en Valencia durante el otoño .
Entonces, ¿por qué te preocupa que el Mediterráneo esté tan caliente?
Aunque el agua caliente no sea el detonante de una DANA, sí puede convertirse en un factor importante cuando ya existen las condiciones atmosféricas necesarias para generar fuertes precipitaciones .
Cuanto mayor es la temperatura superficial del mar, mayor puede ser la evaporación y, por tanto, la cantidad de vapor de agua disponible en la atmósfera .
Ese aporte adicional de humedad puede actuar como combustible para las tormentas.
De esta manera, si aparece una situación atmosférica favorable para las lluvias torrenciales, encontrarse con un Mediterráneo excepcionalmente cálido puede contribuir a intensificar las precipitaciones .
El ejemplo del cañón cargado
Una forma sencilla de entenderlo es imaginar un cañón que se va cargando.
El Mediterráneo caliente sería parte de esa carga de energía y humedad. Por sí solo no puede efectuar el disparo .
Para que se produzca un episodio torrencial tienen que aparecer otros ingredientes atmosféricos capaces de desencadenarlo.
Pero si esos elementos coinciden, disponer de un mar con temperaturas excepcionalmente altas puede favorecer que el episodio tenga más humedad disponible para alimentar las precipitaciones .
Por eso conviene diferenciar dos conceptos: provocar una DANA e intensificar potencialmente sus efectos no son lo mismo .
¿Se puede saber ya si habrá una DANA en Valencia este otoño?
No.
Los 29,5 grados registrados frente al puerto de Valencia no permiten realizar una predicción sobre lo que ocurrirá durante septiembre, octubre o noviembre .
Según la información meteorológica disponible, este tipo de situaciones solo puede empezar a anticiparse con una confiabilidad razonable cuando se aproxima el episodio, aproximadamente entre siete y diez días antes .
Las previsiones realizadas con meses de antelación pueden señalar tendencias generales, pero no determinar que una DANA vaya a afectar a Valencia en unas fechas concretas.
Un Mediterráneo excepcionalmente cálido que habrá que vigilar
El dato actual es relevante: el mar frente a Valencia se encuentra en valores próximos a los 30 grados y alrededor de tres grados por encima de la media .
Eso no permite anunciar una DANA para este otoño, pero sí supone disponer de una importante reserva de calor y humedad en el Mediterráneo.
La clave estará en lo que ocurrirá en la atmósfera cuando avance el final del verano y comience el otoño.
Por tanto, la conclusión es menos alarmante pero también más precisa: un Mediterráneo a 29,5 grados no significa que Valencia vaya a sufrir una DANA este otoño, pero un mar tan caliente puede aportar más combustible a las precipitaciones si finalmente se configura una situación atmosférica favorable para lluvias torrenciales .