17 de agosto de 2026
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El nuevo reglamento de envases cambia las reglas del plástico: así afectará a consumidores, supermercados y bares

La normativa europea introduce progresivamente nuevas restricciones a los envases, limita determinados plásticos y plantea cambios en botellas, latas y comida para llevar con el objetivo de reducir un 15% el uso de plástico antes de 2040

El nuevo reglamento europeo de envases y residuos introduce una serie de cambios que durante los próximos años modificarán la forma en la que se presentan, venden y recuperan numerosos productos de consumo cotidiano.

El objetivo marcado es reducir un 15% el uso de plástico antes de 2040, aunque buena parte de las medidas se irán implantando de manera gradual.

Las nuevas obligaciones recaerán principalmente sobre fabricantes, empresas, supermercados, comercios y establecimientos de hostelería, pero terminarán siendo visibles también para los consumidores. Entre los cambios previstos aparecen mayores exigencias de reciclabilidad, restricciones a determinados envases de plástico, límites al espacio vacío de los paquetes y nuevos sistemas para favorecer la devolución de botellas y latas.

Adiós a determinados envases de plástico

Uno de los principales horizontes de la nueva regulación será 2030.

A partir de entonces, los envases deberán alcanzar una reciclabilidad del 70%, al tiempo que se restringirá la utilización de determinados formatos de plástico.

Uno de los cambios afectará directamente a las habituales bandejas utilizadas para comercializar frutas y verduras.

Según la normativa, este tipo de envases de plástico quedará limitado y solo podrá utilizarse para cantidades superiores a un kilo y medio.

El objetivo es reducir los envoltorios considerados innecesarios y favorecer alternativas con un menor impacto ambiental.

Menos aire en las bolsas y cajas

El reglamento europeo pone también el foco sobre los envases sobredimensionados, una práctica habitual en determinados productos.

La normativa establece que el espacio vacío de las cajas y paquetes no podrá superar el 50% de su volumen.

El cambio afectará a formatos en los que actualmente una parte importante del recipiente no está ocupada por el producto, como sucede con determinados paquetes de aperitivos.

La finalidad es evitar embalajes innecesariamente grandes y reducir tanto el material utilizado para fabricarlos como el volumen que ocupan durante su almacenamiento y transporte.

¿Desaparecen los sobres individuales de kétchup y aceite?

Los envases monodosis son otro de los formatos afectados por las nuevas reglas, aunque no desaparecerán completamente.

Según explica Julián Tío, portavoz de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu), los formatos individuales de productos como el kétchup o el aceite podrán continuar utilizándose en el ámbito doméstico, pero tendrán que desaparecer de los establecimientos.

Esto supondrá cambios especialmente visibles en bares, restaurantes y otros negocios de hostelería en los que actualmente son habituales los sobres o pequeños recipientes de un solo uso.

Botellas y latas: pagar 10 céntimos y recuperarlos al devolverlas

Otro de los cambios que afectará directamente al bolsillo de los consumidores llegará con las botellas y las latas.

Estos envases tendrán un coste añadido de diez céntimos, una cantidad que podrá recuperarse cuando el consumidor devuelva posteriormente el recipiente.

Se trata de un sistema basado en una fianza: el cliente adelanta una pequeña cantidad al comprar el producto y la recupera cuando entrega el envase para su recogida.

El objetivo es conseguir que, antes de 2029, los países de la Unión Europea alcancen una tasa de recogida del 90%.

¿Cómo se recuperarán los 10 céntimos?

Este tipo de sistemas ya funciona en otros países europeos y existen diferentes fórmulas para realizar las devoluciones.

Una posibilidad son las máquinas instaladas en supermercados, donde el consumidor introduce las botellas o latas vacías y recibe a cambio un vale que puede utilizar posteriormente en sus compras.

Otra opción consiste en habilitar puntos específicos de recogida en los que se devuelve directamente el importe correspondiente a la fianza.

La aplicación concreta determinará cómo se integra el sistema en los hábitos cotidianos de compra.

Llevar tu propio recipiente para la comida para llevar

La hostelería afrontará además otro cambio relacionado con los recipientes reutilizables.

Según el calendario recogido en la normativa, a partir de febrero de 2027 los consumidores podrán llevar sus propios recipientes cuando compren comida para llevar.

La medida pretende reducir la utilización de envases desechables vinculados al take away, uno de los ámbitos donde ha aumentado considerablemente el consumo de recipientes de un solo uso.

Nuevas restricciones sobre sustancias químicas

El reglamento introduce también limitaciones sobre determinadas sustancias químicas utilizadas actualmente en algunos envases.

Las medidas buscan reducir tanto la generación de residuos como determinados componentes empleados en la fabricación de los recipientes.

A ello se suman los nuevos objetivos europeos de reciclaje y reutilización que deberán ir cumpliéndose durante los próximos años.

Los principales cambios que notarán los consumidores

Aunque la transformación será progresiva, las medidas previstas supondrán cambios fácilmente reconocibles en las compras habituales.

Entre ellos se encuentran la reducción de determinadas bandejas de plástico para frutas y verduras, la desaparición de algunos formatos monodosis en establecimientos, envases más ajustados al tamaño real del producto y la implantación de sistemas de depósito y devolución para botellas y latas.

También aumentará la presencia de recipientes reutilizables y alternativas a los envases de un solo uso.

El objetivo: reducir un 15% el plástico antes de 2040

La Unión Europea pretende que la transformación de los envases no se limite únicamente a aumentar el reciclaje, sino que permita reducir directamente la cantidad de residuos generados.

El horizonte final fijado es 2040, cuando se pretende haber reducido en un 15% el uso de plástico.

Hasta entonces habrá diferentes fechas clave, entre ellas 2027, 2029 y 2030, que irán introduciendo nuevas obligaciones.

El resultado será un cambio progresivo en algo tan cotidiano como hacer la compra, pedir comida para llevar o devolver una botella: menos envases innecesarios, mayores exigencias de reciclaje y una participación más directa del consumidor en la reutilización y recuperación de los recipientes.

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