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El desarrollo urbanístico previsto desde el PGOU de 1988 ha pasado por diferentes propuestas, conflictos políticos, oposición vecinal y procesos judiciales sin conseguir materializarse durante décadas.
El PAI de Benimaclet es uno de los desarrollos urbanísticos con una tracción más larga y compleja de Valencia. Concebido en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988 , el sector acumula más de tres décadas de proyectos, modificaciones, enfrentamientos políticos y reclamaciones vecinales.
El planeamiento original contemplaba una edificabilidad equivalente a unas 1.340 viviendas en una amplia bolsa de suelo situada junto a la ronda norte, en el límite entre el barrio de Benimaclet y la huerta de Alboraia.
Desde entonces se han sucedido diferentes diseños para intentar desarrollar estos terrenos. Ninguno de ellos consiguió materializarse durante las primeras décadas de tramitación.
Urbem, el primer intento de desarrollar el PAI de Benimaclet
La primera gran etapa comenzó en 1994 , cuando la constructora valenciana Urbem obtuvo la condición de agente urbanizador del sector.
La empresa presentó años después un proyecto que concentraba buena parte de la edificabilidad mediante edificios en altura próximos a la ronda norte. El diseño fue mostrado públicamente en 2006 y despertó críticas entre sectores vecinos de Benimaclet.
Una de las principales objeciones era el contraste entre las nuevas torres proyectadas y la configuración tradicional del barrio, caracterizada en buena parte de su núcleo histórico por edificios de menor altura.
La crisis inmobiliaria, los retrasos y los diferentes litigios terminaron paralizando aquella propuesta.
Finalmente, en 2018 el Ayuntamiento revocó a Urbem la condición de agente urbanizador , cerrando una etapa que había comenzado más de dos décadas antes.
Metrovacesa presenta un nuevo proyecto en 2018
Tras años de bloqueo, Metrovacesa , junto con otros propietarios de terrenos, reunió suficiente suelo para constituir una Agrupación de Interés Urbanístico.
En diciembre de 2018 presentó un nuevo diseño elaborado por AIC Arquitectos , con Juan Añón al frente.
La propuesta mantenía aproximadamente las 1.340 viviendas previstas por el planeamiento y apostaba por concentrar parte de la edificabilidad en altura para liberar una mayor superficie destinada a espacios abiertos.
El proyecto contemplaba alrededor de 80.000 metros cuadrados de espacios libres y edificios que en algunos puntos alcanzaban alturas muy superiores a las existentes en el Benimaclet tradicional.
La propuesta abrió entonces una importante discusión sobre qué modelo urbanístico debía aplicarse en esta zona de Valencia.
Las diferencias entre Compromís y PSPV bloquean el proyecto
El PAI de Benimaclet se convirtió también en un foco de discrepancias dentro del gobierno municipal encabezado por Joan Ribó .
PSPV y Compromís mantuvieron posiciones diferentes sobre cómo debían desarrollarse el sector.
Los socialistas defendían principalmente la posibilidad de concentrar la edificabilidad en edificios de mayor altura para disponer de más superficie destinada a jardines y dotaciones.
Compromís, por su parte, apostaba por reducir considerablemente la edificabilidad y preservar parte de los terrenos y huertos surgidos durante los años en los que el desarrollo urbanístico permaneció paralizado.
Las diferencias impidieron alcanzar durante las dos legislaturas un acuerdo definitivo que permitiría desbloquear el PAI.
La propuesta de Compromís reduciría las viviendas a unas 720
En febrero de 2021 llegó otro de los diseños para Benimaclet.
La propuesta, elaborada por el arquitecto y entonces asesor de Alcaldía David Estal , planteaba un cambio considerable respecto al planeamiento existente.
El proyecto proponía desclasificar aproximadamente el 35% del suelo edificable y reducir el desarrollo hasta alrededor de 720 viviendas .
También apostaba por una tipología urbanística más próxima a la configuración tradicional de Benimaclet y daba mayor protagonismo a la conservación de espacios agrícolas y huertos urbanos.
La propuesta tampoco terminó convirtiéndose en el diseño definitivo del PAI.
El proyecto de José María Ezquiaga
Ante la falta de acuerdo, el anterior gobierno municipal recurrió al arquitecto y urbanista José María Ezquiaga para buscar una solución que pudiera conciliar las diferentes posiciones.
Su propuesta mantendría la edificabilidad prevista, pero modificaba sustancialmente la distribución de los edificios.
El diseño contemplaba dos edificios de unas 20 plantas en las esquinas , mientras que el resto de construcciones se situaban en alturas inferiores, aproximadamente entre cinco y ocho plantas, alejándose progresivamente de la ronda.
También planteaba reducir los jardines privados para concentrar el espacio libre en un gran parque público .
Entre las dotaciones previstas aparecerán además cuatro equipamientos públicos y un mercado municipal .
Una sentencia volvió a situar el proyecto de Metrovacesa sobre la mesa
El conflicto también adquirió una vertiente judicial.
Metrovacesa acudió a los tribunales ante la falta de resolución municipal sobre su propuesta y obtuvo en 2023 una resolución que obligaba al Ayuntamiento a pronunciarse sobre la tramitación del proyecto.
La llegada al Ayuntamiento del gobierno encabezado por María José Catalá abrió posteriormente una nueva etapa para el desarrollo de Benimaclet.
El nuevo ejecutivo municipal recuperó como punto de partida la propuesta de Metrovacesa, aunque planteando introducir modificaciones y mejoras procedentes tanto de los trabajos realizados anteriormente como de las reclamaciones planteadas para el barrio.
Vivienda, huerta y crecimiento urbano: el debate de Benimaclet
El PAI se encuentra en una zona especialmente sensible desde el punto de vista urbanístico.
Los terrenos constituyen actualmente una transición entre el Benimaclet consolidado y la huerta situada al norte de Valencia , circunstancia que ha convertido su desarrollo en un debate que va mucho más allá del número de viviendas.
Durante estas décadas se han enfrentado diferentes modelos: mantener toda la edificabilidad prevista en 1988, concentrarla mediante edificios en altura, reducir sustancialmente el número de viviendas o preservar una mayor superficie vinculada a la huerta.
A ello se suma actualmente otro factor especialmente relevante: la necesidad de incrementar la oferta residencial en Valencia , en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda.
Más de 30 años esperando una solución para el PAI de Benimaclet
La cronología resume la complejidad del desarrollo: el sector quedó previsto en 1988 , Urbem consolidó su urbanización en 1994 , presentó posteriormente su proyecto, perdió la condición de agente urbanizador en 2018 , Metrovacesa planteó ese mismo año una nueva alternativa y posteriormente llegaron los diseños promovidos durante el gobierno de Compromís y PSPV.
El resultado ha sido más de tres décadas de transformación sin que las 1.340 viviendas inicialmente previstas llegaran a construirse .
El futuro del PAI de Benimaclet continúa siendo, por tanto, una de las grandes cuestiones pendientes del urbanismo de Valencia y un ejemplo de cómo los cambios políticos, los litigios, las reclamaciones vecinales y las diferentes concepciones sobre el crecimiento de la ciudad pueden prolongar durante décadas el desarrollo de un mismo sector.
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