💓De la riada a la canción
Hoy, esa misma pareja de músicos independientes —candidatos a los Premios Grammy Latinos 2025— ha transformado el barro en melodía y el dolor en esperanza.
Su nuevo tema, **“El río no tiene la culpa”**, nace de la mano de Greenpeace y se presenta como un himno de justicia climática, un grito artístico que busca transformar la tragedia en conciencia colectiva.
“Queríamos que el río hablara, que el agua tuviera voz. Que no se le culpe por lo que los humanos hemos roto”, explican los artistas, de origen peruano pero arraigados en la huerta valenciana.
La canción fue grabada en el corazón de la Albufera, un lugar simbólico que, tras la tormenta, representa también el renacer de la vida y la belleza natural.
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La música como refugio y memoria
El videoclip, íntimo y luminoso, muestra el paisaje valenciano convertido en escenario de sanación.
Los músicos, que lo perdieron todo durante las inundaciones, encontraron en la música su única manera de resistir.
“Después de la DANA nos quedamos sin casa, sin instrumentos, sin nada. Pero nos quedó la voz. Y con eso volvimos a empezar”, cuentan con serenidad.
Con esta canción, Alejandro y María Laura quieren rendir homenaje a las víctimas, pero también abrir un debate sobre el cambio climático y la responsabilidad humana.
“El río no tiene la culpa. La culpa es de cómo vivimos, de cómo destruimos lo que nos sostiene”, afirman.
Una alianza con Greenpeace por el planeta
Greenpeace se sumó al proyecto como un acto de arte y activismo.
La organización ha acompañado a la pareja en la grabación del tema, que combina sonidos de la naturaleza, percusión orgánica y voces en armonía.
Su objetivo: recordar que las tragedias climáticas no son accidentes inevitables, sino consecuencias directas de la acción humana.
“El arte puede mover conciencias donde no llegan los discursos”, destacan desde la ONG.
Por eso, la canción se presenta como un puente entre la emoción y la acción, entre la memoria y la esperanza.
De la herida al agradecimiento
Alejandro y María Laura trabajan ahora en un nuevo álbum que han definido como “un disco de gratitud”.
Un viaje musical que nace del dolor, pero mira hacia adelante.
“Queremos dar las gracias a la gente que nos ayudó, a los vecinos que nos sacaron del agua, a los voluntarios. Este disco será nuestro abrazo a todos ellos”, confiesan.
Con su guitarra y su voz, han aprendido que la vida —como los ríos— sigue fluyendo, aunque cambie su cauce.
Y que, a veces, la mejor forma de sanar es cantar.