El último barómetro del CIS ha vuelto a sorprender… o no. Porque si algo caracteriza a los sondeos dirigidos por Félix Tezanos es esa capacidad casi artística de dibujar un país que, curiosamente, siempre se parece bastante al que le conviene al Gobierno.
Según el estudio, el Partido Socialista Obrero Español alcanzaría el 32,6% de los votos, ampliando su ventaja hasta casi diez puntos sobre el Partido Popular, que se quedaría en el 22,9%. Mientras tanto, Vox se dispararía hasta el 18,9%, rozando al PP y consolidándose como tercera fuerza.

Hasta aquí, el relato oficial: estabilidad socialista, oposición fragmentada y un liderazgo presidencial sólido para Pedro Sánchez.
Pero la magia empieza cuando uno compara.
Porque mientras el CIS pinta un paisaje casi primaveral para el PSOE, otros sondeos publicados por medios como La Prensa Española dibujan una escena bastante distinta: victoria clara del PP con más de 140 escaños, fuerte crecimiento de Vox y un PSOE en mínimos históricos. Dos Españas demoscópicas, separadas por algo más que un margen de error.
El país según el CIS… y el país según el resto
En la versión oficial del barómetro:
- El PSOE sube.
- El PP se estanca.
- Vox crece, pero sin amenazar realmente el liderazgo socialista.
- Sumar cae ligeramente.
- Podemos respira hasta el 3,9%.
- Incluso aparece en escena Se Acabó La Fiesta con un 2,4%.

Y por si fuera poco, el ranking de líderes sitúa a Sánchez como favorito para presidir el Gobierno, con Santiago Abascal como segundo mejor valorado por delante de Alberto Núñez Feijóo. Una clasificación que parece sacada de un universo alternativo donde la coherencia política ha pedido una excedencia.
En cuarta posición aparece Gabriel Rufián, en pleno intento de articular una alternativa a la izquierda del PSOE. Todo muy armónico, muy equilibrado… casi demasiado.
La diferencia que nadie puede ignorar
La cuestión no es si un sondeo acierta más que otro. La cuestión es la brecha abismal entre lo que dice el CIS y lo que señalan prácticamente todas las encuestas privadas.
Cuando un organismo público ofrece sistemáticamente resultados que benefician al Ejecutivo mientras el resto de estudios apuntan en dirección contraria, la duda deja de ser política y pasa a ser estadística.
Porque aquí no hablamos de dos o tres puntos arriba o abajo. Hablamos de escenarios radicalmente distintos:
- En uno, el PSOE gobierna con ventaja cómoda.
- En otro, el PP lidera con fuerza y el PSOE registra sus peores cifras en décadas.
Ambas cosas no pueden ser verdad al mismo tiempo.
El arte de medir… o el arte de interpretar
El CIS realizó 4.027 entrevistas entre el 2 y el 6 de febrero. Metodológicamente correcto sobre el papel. Pero la cocina —ese término tan culinario en política— es donde empiezan las especias.
Y claro, cuando el chef es siempre el mismo y el menú suele favorecer al mismo comensal, el debate está servido.
Mientras tanto, la realidad electoral —la de las urnas— seguirá siendo la única encuesta que no admite reinterpretaciones.
Hasta entonces, seguiremos asistiendo a esta curiosa competición:
la España del CIS… y la España de todos los demás sondeos.