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Día de duelo y reencuentros familiares en los cementerios de barrio
Los ciudadanos de Valencia han dedicado el día de hoy a recordar a sus seres queridos en el Cementerio General de Valencia y en otros cementerios de barrio ubicados en Campanar, Benimàmet, El Palmar, Massarrojos, El Grao y El Cabanyal. Esta jornada no solo está marcada por el duelo, sino también por los reencuentros familiares en los que se acude en grupo a visitar las tumbas de los ancestros, reafirmando que no se les olvida. Así, en un recorrido por el cementerio del Cabanyal, se ha podido ver a la familia Gimeno y González, que, con varias generaciones, transmiten la tradición de visitar a sus antepasados en el Día de Todos los Santos.
José Luis y Salvador Gimeno explican: «Nos reunimos unos doce familiares para visitar a los yayos y padres. Venimos de una familia de pescadores, armadores de barcos, conocidos en el barrio como Gimeno, ‘El Nano’. Vivíamos en la calle Mayor, ahora José Benlliure, y los descendientes también tuvimos barco propio, aunque ya nos hemos jubilado».
Aunque parte de su familia ahora reside en Gilet, mantienen la costumbre de visitar el Cementerio del Cabanyal en esta fecha señalada. Por su parte, Ana Mengual, también de familia de pescadores, junto a su esposo Vicente García, rinde homenaje en el Camposanto marinero a sus abuelos y padres. Antes de encontrarse con sus familiares, comienzan el recorrido por la parte histórica del cementerio, admirando las tumbas de personajes ilustres como Mariano Benlliure, cuyo propio busto se encuentra allí, junto a las tumbas de sus padres y frente a la de Eugenia Viñes, fundadora del asilo de Nuestra Señora del Carmen.
Ana y su esposo también se detienen ante el busto de la sepultura del Doctor Lluch, un médico que trató a numerosos enfermos de cólera, y junto a él, una tumba de la Cruz Roja en memoria de soldados fallecidos en el hospital improvisado en la Lonja de Pescadores del Cabanyal durante la guerra con Marruecos. En esta jornada es común ver a varias generaciones juntas, como Rubén Lucas y Talía Garrido, quienes acuden con sus hijos de 2 años y cuatro meses para inculcarles la tradición.
Fernando Gabarda, vecino del Cabanyal, también visita con su esposa y madre para honrar a varios familiares. «Aquí descansa mi padre, suegro, tía y un primo», comenta. Amparo Blat, otra residente, también acude puntual al cementerio junto a su esposo para recordar a sus suegros.
Carmen Ábalos explica que visitan primero a sus padres en el Cementerio del Grao, fallecidos hace 38 años, antes de trasladarse al del Cabanyal. Nathalie García, acompañada por su padre José Vitorio y madre Rufi, comenta que aunque salió con sus amigas la noche anterior, no falta a la cita de visitar a sus familiares el Día de Todos los Santos. Relata historias familiares entrañables, como la de su yaya, que tras sobrevivir a un bombardeo gracias a su hermana embarazada, pidió ser enterrada junto a ella.
El Cementerio del Grao también conserva historias y tumbas históricas, como una niña y su abuela fallecidas en épocas distintas. Un operario relata que la niña murió el día de su Primera Comunión y su abuela, Antonia Cuenca, encargó las esculturas de ambas.
Este camposanto alberga la tumba en memoria de soldados de la guerra de Cuba y notables panteones, como los de la familia Carsí, Matilde Miñana, la familia del abogado Eduardo Calabuig, y Antonio Ferrer Peset y Sancho-Pérez.
Francisco Piñeiro mantiene la tradición de visitar el nicho donde reposan familiares en la parte civil del cementerio y asegura con emoción que, tras el fallecimiento de su prima Amparo en 2023, ahora él se encarga de ello.