Dos aviones de carga A400 M del Ala 31 del Ejército del Aire han partido pasadas las 13:10 horas de la base aérea de Los Llanos (Albacete) con la mitad de la carga de armamento y munición que entrega España a Ucrania. Este sábado partirán de la misma base otros dos aviones con carga similar. Su destino es un aeródromo militar polaco, cercano a la frontera con Ucrania, cuya localización exacta no ha sido desvelada por el Gobierno por motivos de seguridad.
Por la misma razón, el Gobierno de España mantiene secreto el detalle del contenido total de la carga de armamento. La ministra Margarita Robles dio hace dos días información únicamente sobre 1.370 lanzagranadas anticarro y 700.000 balas de fusil ametrallador, aparte de una cantidad no especificada de ametralladoras ligeras.
Una infante de Marina, con un lanzagranadas C90.
Desde entonces, se mantiene total confidencialidad sobre la carga. Sí ha trascendido de fuentes militares consultadas por este diario que los lanzacohetes antitanque son del modelo más presente en el arsenal del Ejército de Tierra y de la Infantería de Marina: el C90, un arma desechable, capaz de disparar munición tándem (destruye primero la defensa exterior del carro de combate y penetra el blindaje después) y disparable por una persona sin instrucción militar a una distancia máxima de 300 metros del objetivo.
Los lanzagranadas capaces de destruir blindados formaban parte del grueso de la petición de ayuda militar que la embajada ucraniana en España había hecho llegar al Gobierno de España el pasado fin de semana. En esa misma petición figuran misiles tierra-tierra y aire-aire, drones, combustible, armas de defensa antiaérea y sistemas de neutralización de ataques con misiles. Del envío de este tipo de armamento solicitado no ha informado ninguna fuente oficial española.
A la izquierda, meme que circula entre militares OTAN sobre el papel del lanzagranadas Javeline en la guerra de Ucrania. A la derecha, Vitaly Klitschko, comandante jefe de la defensa de Kiev-
El Gobierno si ha mostrado su disposición a más envios de armas. Lo ha afirmado la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, este viernes tras el Consejo de Ministros, subrayando “el compromiso de España de prestar toda la ayuda a Ucrania para el ejercicio de su legítima defensa”.
Dadas las características de la fuerza rusa de invasión, principalmente integrada en esta fase del ataque por unidades acorazadas, lanzacohetes y artillería de masa, en Ucrania se ha hecho perentoria la necesidad de los lanzagranadas aptos para combate urbano -como el c-90 que envía España- que podrían estar demostrando una enorme efectividad en la defensa incluso la desarrollada por el personal civil . Un meme circula entre militares OTAN observadores del conflicto: muestra la figura de una santa con un lanzacohetes Javelin, al que tilda de “El protector de Ucrania”.
A ese bazooka de fabricación norteamericana, y de gran efectividad contra los carros de combate, están atribuyendo esta semana diversas fuentes militares occidentales abiertas la destrucción de más de 500 carros y blindados rusos en los cercos de Kiev y Jarkov. No hay una cifra oficialmente contrastable sobre cuántas de estas armas están a disposición de las fuerzas ucranianas, de hecho un arma muy vista en manos de la guerrilla al servicio del militar al que el gobierno de Volodimir Zelenski ha encargado la defensa de Kiev, el general Vitaly Klitschko. Su proliferación entre los defensores de la capital ucraniana explicaría, según fuentes militares españolas consultadas por este diario, que las unidades blindadas rusas no se hayan adentrado a la primera en los cascos urbanos, en espera del efecto de bombardeos masivos.