España ha elevado a 64 los casos confirmados de peste porcina africana (PPA) después de que se hayan detectado cuatro nuevos positivos en jabalíes en Cataluña, todos ellos dentro de la zona de máximo riesgo establecida en torno al primer foco identificado meses atrás.
Según la última actualización del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con estos nuevos contagios el número de focos activos asciende ya a 17 desde el pasado mes de noviembre, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias y al sector ganadero.
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Sin rastro de la enfermedad en explotaciones ganaderas
Uno de los datos más relevantes del informe oficial es que no se ha detectado ningún indicio de la enfermedad en las explotaciones porcinas inspeccionadas dentro del área afectada. Tras conocerse los nuevos casos en fauna silvestre, se revisaron todas las granjas situadas en la zona de influencia del brote, sin hallar síntomas ni lesiones compatibles con la PPA.
Desde el ministerio subrayan que este resultado es clave para contener la propagación del virus y evitar su salto al ganado doméstico, un escenario que tendría graves consecuencias económicas para el sector porcino.
Más de 600 animales analizados con resultado negativo
Las autoridades sanitarias han intensificado los controles desde que se detectaron los primeros casos. Hasta el momento, más de 600 animales han sido analizados, todos ellos con resultado negativo.
Aproximadamente la mitad de las muestras proceden de capturas realizadas en controles poblacionales, mientras que la otra mitad corresponde a la llamada vigilancia pasiva, basada en el análisis de animales encontrados muertos o con comportamientos anómalos en el medio natural.
Vigilancia reforzada y medidas de bioseguridad
El Ministerio de Agricultura insiste en que se mantiene activa una vigilancia reforzada, especialmente en las zonas con alta densidad de jabalíes, considerados el principal vector de transmisión de la enfermedad en Europa.
Asimismo, se recuerda la importancia de extremar las medidas de bioseguridad en las granjas, controlar los movimientos de animales y reforzar la colaboración con las comunidades autónomas para evitar que la peste porcina africana llegue a las explotaciones.
Aunque la enfermedad no afecta a las personas, sí supone una amenaza grave para el sector porcino, por lo que las autoridades recalcan que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para frenar su avance.