La vivienda en Santa Bárbara con diseño único se oferta por 2,8 millones
Situada alrededor de una piscina, se encuentra una residencia en la exclusiva urbanización Santa Bárbara, en Rocafort, diseñada por el afamado arquitecto Antonio Altarriba. Esta propiedad está en venta por 2,8 millones de euros. La construcción se inspira en una antigua torre de agua de piedra que se eleva en el paisaje cercano, conocida como La Torre. La casa ocupa una parcela de 1.780 metros cuadrados y cuenta con un área habitable de 584 metros cuadrados, distribuidos en tres volúmenes principales: la vivienda, un cenador y un gimnasio, que también puede servir como casa de invitados, todos dispuestos longitudinalmente alrededor de una piscina central orientada al sur. Esta disposición no solo organiza el espacio de manera geométrica, sino que también actúa como regulador térmico natural, proporcionando enfriamiento y ventilación debido a su orientación.
La obra de Altarriba se concluyó hace algunos meses, y el proyecto fue evolucionando durante su construcción, especialmente tras la adquisición de un terreno adyacente. Gracias a esto, el arquitecto pudo concebir una vivienda dividida en dos áreas claramente diferenciadas: la zona de día y la de noche. La zona de noche se compone de volúmenes en forma de espina de pez y está revestida con piedra de Ulldecona. Los espacios entre las edificaciones permiten que la luz natural ilumine y ventile el interior, incluso en los niveles inferiores, como el garaje.
Por otro lado, la zona de día se localiza en el volumen de hormigón blanco a la vista, abierta hacia el sur y el este mediante amplios aleros que forman los porches de la casa y ofrecen vistas a la piscina. En este espacio se encuentran el comedor, el salón y la cocina, distribuidos de forma continua y versátil para adaptarse a distintos usos. Un estudio en el nivel superior interrumpe el volumen del salón, generando una doble altura y reforzando la sensación de amplitud y conexión vertical. Todo el conjunto refleja una armonía notable entre los espacios y reposa sobre una base de acero corten que alberga el garaje y el sótano.
El cenador se caracteriza por tener tres paredes acristaladas y una opaca de hormigón blanco, funcionado como un espacio multifuncional equipado con baño, sala y cocina con barbacoa. El tercer volumen, el gimnasio, situado al oeste de la piscina y completamente abierto hacia el este, puede transformarse en un espacio para invitados en el futuro.
La propuesta integra acabados de alta calidad, con una cocina Bulthaup, carpintería de Rimadesio, exteriores de Porcelanosa y un entablillado de hormigón blanco en sintonía con el despiece en piedra de la fachada, logrando un resultado final que destaca tanto por su complejidad técnica como por su integración con el entorno. «La Torre simboliza una manera de vivir en armonía con la luz, la materia y el clima. Es una arquitectura concebida con precisión y emotividad», sostiene Antonio Altarriba.