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Los biólogos advierten de un colapso futuro: 100.000 óvulos congelados han quedado abandonados en España
Redacción | Domingo, 23 de noviembre de 2025 | Valencia
Especialistas en reproducción asistida alertan de que el número de óvulos congelados sin reclamación sigue creciendo debido a trabas administrativas que hacen casi imposible su destrucción, a diferencia del proceso aplicado a los hombres con el semen congelado.
Un volumen sin precedentes y una normativa que no acompaña
España acumula alrededor de 100.000 óvulos congelados que nunca han sido recuperados por sus propietarias, según la Asociación Española de Biólogos de la Reproducción. La cifra aumenta cada año y preocupa a los expertos, que señalan que la ley actual dificulta enormemente la destrucción del material biológico cuando la mujer decide no utilizarlo.
El director de IVI Valencia, Ernesto Bosch, confirma que cada vez más pacientes regresan para utilizar óvulos vitrificados en el pasado. “Hace unos años apenas un 10% volvía. Ahora ya estamos en cifras cercanas al 22%”, explica. Sin embargo, este incremento no compensa el enorme volumen de material que permanece almacenado sin uso.
Destruir los óvulos: un trámite casi imposible
La ley española ofrece tres opciones para el destino de los óvulos congelados: donación a otras mujeres, cesión para investigación o destrucción. Es esta última opción la que se ha convertido en un laberinto administrativo.
“Para destruir los óvulos, la norma exige dos informes médicos externos que acrediten que la paciente no puede quedarse embarazada”, explica Nicolás Prados, presidente de la Asociación Española de Biólogos de la Reproducción. “Es un procedimiento extremadamente rígido y que no siempre responde a la realidad de las mujeres que ya no desean ser madres”.
Como consecuencia, muchas optan por dejar de pagar la cuota de mantenimiento. Al cabo del tiempo, los óvulos pasan a considerarse material abandonado, pero sin posibilidad de destrucción directa por decisión propia.
Una diferencia de trato con los hombres
Los especialistas subrayan además un trato desigual entre hombres y mujeres. En el caso del semen congelado, el proceso es mucho más sencillo. “El hombre solo tiene que comunicarlo a la clínica. Si no paga la cuota anual, se interpreta como renuncia, y pasado un año procedemos a destruirlo”, explica Prados.
Esto implica que la autonomía del paciente masculino es inmediata, mientras que la mujer debe demostrar por vía médica que no puede quedarse embarazada, incluso aunque su intención sea simplemente poner fin al almacenamiento.
Riesgo de acumulación a largo plazo
Aunque los centros garantizan que por ahora el almacenamiento no supone un problema de espacio, los expertos temen que esta tendencia acabe generando un cuello de botella. “Si el número de óvulos abandonados sigue creciendo y no se utilizan nunca, a largo plazo tendremos un volumen inmanejable”, advierte Bosch.
Petición de reforma legal urgente
Ante esta situación, los biólogos reclaman una actualización de la normativa que permita destruir los óvulos cuando la mujer así lo solicite de manera expresa, sin necesidad de informes externos ni procesos adicionales. “El criterio debe ser la voluntad de la mujer”, insisten.
Las clínicas coinciden en que una regulación más clara y flexible evitaría el abandono masivo y garantizaría un uso responsable y seguro del material biológico.
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