20 de octubre de 2025
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“Ficus de Colón: El Riesgo Subterráneo que Ameaza a Valencia”

El peligro invisible de los ficus de Colón

En la superficie, los ficus de la calle Colón de Valencia lucen inofensivos y tranquilos, proporcionando sombra y verde a la concurrida vía. Sin embargo, bajo tierra, sus raíces pueden representar un riesgo para los aparcamientos subterráneos, el sistema de alcantarillado y las edificaciones cercanas. Santiago Reyna, profesor de Silvicultura en la Universitat Politècnica de València, advierte que estos árboles podrían causar problemas en un futuro próximo, invadiendo garajes y complicando la vida diaria. Aunque la oposición municipal ha intentado usar las recientes caídas de árboles para fines políticos, los datos indican que el número de árboles caídos hasta octubre es menor al promedio de los últimos seis años. En el primer semestre de 2025, se registraron 47 árboles caídos en Valencia, lo que equivale a una caída cada cuatro días.

Un ficus macrophila monumental se desplomó la semana pasada en la calle Pintor Sorolla, interrumpiendo tanto el tráfico rodado como el peatonal. Según Reyna, la cercanía del árbol a las urbanizaciones explica su caída, dado que sus extensas raíces buscan humedad y pueden ocasionar daños significativos a infraestructuras vecinas. Propone que nuevos ficus se planten en grandes jardines alejados de edificaciones o infraestructuras sensibles.

Los residentes de la calle Colón podrían enfrentar problemas similares a medida que los ficus continúen creciendo. El profesor de la UPV sugiere plantar árboles más pequeños y de hoja caduca para permitir que la luz solar llegue a las aceras en invierno. Árboles de hoja perenne pueden ser más problemáticos en épocas de lluvia, ya que no pierden hojas y son más vulnerables a vientos fuertes. Además, Reyna advierte que incidentes de caídas podrían repetirse con otras especies, como los pinos o palmeras en la calle Barcas.

La esperanza de vida de los árboles en entornos urbanos es generalmente más corta que en hábitats naturales. Las causas de las caídas son variadas, incluidas las dimensiones insuficientes de los alcorques, hongos en las raíces o problemas de estabilidad debido a obras subterráneas. La estática de los árboles urbanos es difícil de predecir, pero el exceso de agua y humedad debido a temporales puede desestabilizarlos, como ocurrió durante la dana Alice.

No todas las especies presentan el mismo riesgo de desplome. Por ejemplo, olmos y ficus tienden a fracturar ramas antes que a volcarse en condiciones de fuertes vientos. Árboles con copas voluminosas como las tipuanas o melias pueden sufrir si sus raíces no están bien ancladas. Cualquier árbol puede desplomarse bajo ciertas circunstancias, pero aquellos con grandes copas y raíces restringidas son más vulnerables.

Para mitigar estos riesgos, las contratas municipales programan la poda de los árboles de la ciudad mensualmente, priorizando según la especie, la proximidad a infraestructuras y el riesgo potencial de caída. Esta programación puede ajustarse en respuesta a fenómenos meteorológicos adversos.

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