Google avanza hacia un nuevo modelo de planificación turística en el que la inteligencia artificial deja de ser un simple asistente para convertirse en un agente capaz de organizar y ejecutar reservas de viajes. Así lo refleja el último informe presentado por la compañía junto a Alvarez & Marsal, que dibuja una nueva era para el turismo global y sitúa a España entre los destinos con mayor potencial de crecimiento en valor.
La compañía ya está probando en Estados Unidos agentes de IA capaces de ayudar al viajero a planificar y cerrar reservas de vuelos y hoteles, en colaboración con grandes actores del sector como Marriott, Booking o Expedia.
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De buscar viajes a delegar decisiones en la IA
El informe identifica un cambio profundo en el comportamiento del viajero. Planificar un viaje puede requerir hoy más de cien horas de búsqueda y comparación, un proceso que la IA pretende simplificar radicalmente.
Google ya ha lanzado en Estados Unidos herramientas como Canvas en Modo IA, que permite crear itinerarios personalizados a partir de una simple descripción. El siguiente paso es aún más ambicioso: capacidades de reserva agentiva, mediante las cuales la inteligencia artificial se encargará de los detalles prácticos de vuelos y alojamientos, siempre bajo la supervisión del usuario.
La compañía insiste en que esta evolución está alineada con su misión histórica: ordenar la información y hacerla universalmente accesible, no convertirse en una agencia de viajes online.
España, destino líder por valor y experiencia
El estudio subraya que España se consolida como uno de los destinos mejor posicionados de cara a 2050, no tanto por el número total de visitantes como por el incremento del gasto medio por viajero internacional.
Actualmente, más del 60% de quienes buscan España como destino proceden de mercados de alto valor como Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido. Esta tendencia favorecerá una mayor desestacionalización del turismo y un crecimiento vinculado a experiencias culturales, gastronómicas y patrimoniales, más allá de los destinos tradicionales y masificados.
La inteligencia artificial jugará un papel clave en esta transformación, al recomendar destinos menos conocidos dentro del país y conectar la oferta con viajeros que buscan experiencias singulares.
El reto de la Administración pública
El documento también apunta a la necesidad de que la Administración pública acelere su adaptación al nuevo ecosistema de inteligencia artificial.
Los agentes de IA solo pueden recomendar aquello que encuentran bien estructurado y accesible. Por ello, las instituciones deben generar y actualizar contenidos de calidad sobre destinos, recursos culturales y experiencias, de forma que puedan ser utilizados por estos sistemas inteligentes para responder a las búsquedas de los viajeros.
Mientras tanto, las empresas privadas —aerolíneas, hoteles y plataformas— ya están adoptando estas herramientas con rapidez, especialmente en mercados como el estadounidense.
Google no quiere ser una OTA
Pese al avance de estas tecnologías, Google descarta convertirse en una agencia de viajes online. La compañía se define como un megabuscador que guía al usuario hacia la mejor opción según sus preferencias, pero sin intervenir en la venta final.
Las reservas seguirán realizándose directamente en las webs de los hoteles, aerolíneas o plataformas especializadas. El papel de Google será facilitar la información correcta, ordenar las opciones y dirigir al viajero al proveedor adecuado, priorizando la experiencia y la transparencia.