La droga estaba repartida en 32 fardos con 862 paquetes de aproximadamente un kilo. La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera investigan quién introdujo el cargamento y todavía no se han producido detenciones.
La inspección de un contenedor de azúcar procedente de Ecuador ha permitido descubrir un cargamento de 862 kilos de cocaína en el Puerto de Valencia.
Funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y agentes de la Guardia Civil localizaron la droga durante una inspección realizada por la Unidad de Análisis de Riesgo.
El contenedor había partido del puerto ecuatoriano de Guayaquil.
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862 paquetes de aproximadamente un kilo
En total, los investigadores encontraron 862 pastillas de cocaína, cada una con un peso aproximado de un kilogramo.
Los paquetes estaban distribuidos en 32 fardos colocados sobre el cargamento legal de azúcar y separados de la mercancía declarada.
La disposición de la droga ha aportado además pistas sobre el procedimiento que pudo utilizar la organización responsable del envío.
¿Qué es el método del “gancho ciego”?
Los investigadores consideran que los traficantes pudieron utilizar el procedimiento conocido como rip off o gancho ciego.
El sistema aprovecha contenedores utilizados por el comercio internacional para transportar mercancías completamente legales.
La organización introduce la droga clandestinamente en uno de ellos con la intención de recuperarla posteriormente en el puerto de destino y antes de que la mercancía legal sea despachada.
De esta forma, los responsables del cargamento legítimo pueden incluso desconocer que su contenedor está siendo utilizado para transportar estupefacientes.
Una variante poco habitual
En el caso descubierto en Valencia existe una circunstancia que ha llamado especialmente la atención de los investigadores.
Los fardos estaban envueltos en una red y sujetos mediante un cabo, lo que hace sospechar que la cocaína podría no haber sido introducida en el puerto de Guayaquil.
La hipótesis que se investiga es que los paquetes fueran subidos al portacontenedores cuando el barco ya se encontraba navegando o fondeado.
Una embarcación auxiliar podría acercar la droga hasta el buque y, con posible colaboración desde el barco, los fardos serían izados e introducidos posteriormente en un contenedor elegido previamente.
La investigación continúa abierta
La intervención no ha provocado hasta ahora ninguna detención.
Las diligencias serán puestas a disposición judicial mientras la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera continúan investigando tanto el cargamento como las circunstancias que rodearon su llegada a Valencia.
El objetivo es ahora identificar y localizar a las personas que pudieron participar en la operación y determinar cómo acabaron exactamente los 862 kilos de cocaína dentro de un contenedor de azúcar con destino al Puerto de Valencia.

