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Hasta 33.000 euros por un trastero en Valencia: ya cuestan más que una plaza de aparcamiento

La escasez de oferta y la reducción del tamaño de las viviendas convierten los trasteros en un bien inmobiliario de lujo.
El mercado inmobiliario de Valencia ha sumado una nueva anomalía: los trasteros se han encarecido hasta el punto de superar el precio de muchas plazas de aparcamiento. En algunos barrios, adquirir unos pocos metros cuadrados de almacenamiento puede costar hasta 33.000 euros.
Lo que hace apenas unos años parecía impensable es hoy una realidad. Mientras alquilar una plaza de parking ronda entre los 70 y los 100 euros mensuales, algunos trasteros ya alcanzan rentas de hasta 120 euros al mes y precios de venta que superan los 6.000 euros por metro cuadrado.
Un metro cuadrado más caro que el de la vivienda
El precio por metro cuadrado de los trasteros en Valencia es, en muchos casos, superior al de la propia vivienda. Según datos del sector inmobiliario, la oferta es extremadamente limitada: apenas unas decenas de trasteros se encuentran actualmente en venta o alquiler en toda la ciudad.
Esta escasez se explica, en parte, porque antes de los años 2000 apenas se construían trasteros en los edificios residenciales. En las promociones más recientes, además, suelen ir vinculados a una plaza de aparcamiento, lo que reduce aún más la oferta independiente.
Precios disparados en barrios consolidados
En zonas como Ruzafa, alquilar un trastero de tamaño medio puede costar alrededor de 200 euros al mes. En la avenida de Cortes Valencianas, la compra de un trastero alcanza los 33.000 euros, mientras que en calles próximas al centro se anuncian espacios de once metros cuadrados por hasta 40.000 euros.
En comparación, la compra de una plaza de aparcamiento en Valencia se sitúa, de media, entre los 20.000 y los 22.000 euros, lo que refuerza la idea de que el trastero se ha convertido en un producto inmobiliario premium.
Pisos más pequeños y nuevas estrategias inmobiliarias
El auge del teletrabajo, la acumulación de objetos y, sobre todo, el tamaño cada vez más reducido de los pisos explican la creciente demanda de espacios de almacenamiento. A ello se suma un cambio de estrategia en el mercado: ante las mayores dificultades para convertir bajos comerciales en viviendas turísticas, muchos inversores optan ahora por transformarlos en trasteros.
También proliferan empresas especializadas en el alquiler de trasteros en polígonos industriales del área metropolitana, una alternativa más asequible pero menos cómoda para quienes buscan espacio dentro del casco urbano.
Un síntoma más de la presión inmobiliaria
La escalada del precio de los trasteros es un reflejo más de la presión que sufre el mercado inmobiliario en Valencia. Lo que antes era un complemento de la vivienda se ha convertido en un bien escaso y altamente rentable, impulsado por la falta de espacio y la elevada demanda.
Para muchos vecinos, guardar bicicletas, maletas o enseres fuera de casa se ha convertido en un lujo que no todos pueden permitirse.
Redacción
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