Es España la nación que más batalló por el reconocimiento universal de la Inmaculada Concepción.
El 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, es Fiesta Nacional en España y en Latinoamérica. La festividad surge por un hecho que acaeció entre el 7 y el 8 de diciembre de 1585 en Flandes, a raíz del cual la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles y actual infantería española. Es el llamado Milagro de Empel.
Sin embargo, este patronazgo se consolidaría 300 años después, luego de que la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 proclamase como dogma de fe católica la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima. El 12 de noviembre de 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería del Ejército de Tierra de España, por real orden de la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo, se ”declara Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción”. Es patrona también del Cuerpo Eclesiástico del Ejército y del Estado Mayor, del Cuerpo Jurídico, y de la Farmacia militar.
La Inmaculada Concepción de María es una de las dos únicas declaraciones ex cátedra; por lo tanto, para la Iglesia católica, se trata de una declaración infalible pues queda incluida en el magisterio extraordinario de la Iglesia.
España celebra a la Inmaculada como patrona y protectora desde 1644, cuando se empezó a celebrar el milagro de Empel. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul. Este privilegio fue otorgado por la Santa Sede en 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.