La Interpol está en busca de los frescos del ábside de la iglesia de los Santos Juanes en Valencia, originalmente pintados por Palomino. Estas obras han desaparecido sin dejar rastro, y su búsqueda continúa. Pilar Roig, catedrática de Restauración de la Universitat Politècnica de Valencia y responsable de la recuperación del templo, presentó una denuncia en los años noventa y subraya que este tipo de denuncias no prescribe con el tiempo.
Pese a que la aparición de los frescos parece improbable, Roig mantiene la esperanza de que algún día regresen a su lugar original. Con el templo preparado para reabrir el 28 de noviembre tras una extensa restauración financiada por la Fundación Hortensia Herrero, Roig confía en que la actual visibilidad del tema pueda servir para arrojar luz sobre el paradero de los frescos.
En los años sesenta, Severino Gudiol fue responsable de una intervención en la iglesia, en la que las pinturas fueron removidas, trasladadas y fijadas en telas sobre maderas. Sin embargo, las obras del ábside nunca han sido devueltas a su lugar original. Gracias a una antigua fotografía, se ha podido reproducir digitalmente el color y contenido de estas obras mediante un vídeomapping que proyectará los frescos en el ábside como parte de la restauración.
El proyecto de restauración, que ha tomado cuatro años y ha requerido una inversión de seis millones de euros, también ha subsanado daños que datan de 1936, cuando el templo fue incendiado y saqueado. Esta intervención sigue a una primera restauración realizada en los años 60 bajo la dirección del padre de Roig, centrada en las pinturas de la bóveda de la capilla de la Comunión.