Según Rull, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha “anticipado las decisiones” de Llarena en algunas ocasiones, unas predicciones que luego “se han cumplido”, por lo que ha ironizado sobre el hecho de que el ministro sea “un oráculo” de las medidas judiciales, según fuentes cercanas a la defensa citadas por la agencia Efe.
“No estaríamos aquí juzgados si no hubiéramos ganado las elecciones“
Rull ha indicado que “antes” Llarena era considerado un “juez de prestigio”, pero “ahora ya no”, y ha denunciado que “no toma decisiones solo, sino acompañado por otros”.
“No estaríamos aquí juzgados si no hubiéramos ganado las elecciones”, ha añadido, a la vez que ha calificado el juicio oral de “mero trámite”.
Llarena había citado para hoy martes a Josep Rull junto con los exconsellers de Interior, Joaquim Forn, y Exteriores, Raül Romeva, para comunicarles su procesamiento por los delitos de rebelión y malversación. Los tres están en prisión preventiva en la cárcel de Estremera, en Madrid.
Romeva: “Este es un juicio político”
Por su parte, Raül Romeva ha declarado que el proceso instruido por Llarena “no es jurídico, sino político, y vulnera derechos fundamentales”.
Romeva se ha proclamado “un demócrata” comprometido con la cultura de la paz y ha denunciado la “criminalización” del independentismo pacífico. En cambio, ha asegurado que la intervención policial el 1-O fue “desproporcionada”.
Forn, en prisión desde el pasado 2 de noviembre por la causa del ‘procés, ha insistido también en la ausencia de violencia y ha reiterado su voluntad de abandonar la política y de acatar la aplicación por el Gobierno del artículo 155 de la Constitución. Forn ha solicitado también una medida menos gravosa que la prisión incondicional para poder preparar su defensa de cara al juicio.
La citación de los tres exmiembros del Govern se produce después de que ayer lunes comparecieran ante el juez Jordi Sànchez, candidato a presidente de la Generalitat; Oriol Junqueras, exvicepresidente catalán; y Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, quienes reprocharon a Llarena lo que consideran que es una “causa política” que criminaliza un “movimiento ciudadano pacífico”. Denunciaron, además, la “falta de objetividad” del juez, por su parte, Jordí Sànchez llegó a decirle que “no puede actuar como juez y parte”.
Mañana miércoles será el turno de los exconsejeros Jordi Turull y Dolors Bassa y de la expresidenta del Parlamento catalán Carme Forcadell.