La acampada de València sigue ampliando su estructura. Ahora cuenta con periódico propio y busca corresponsales, redactores y una persona que recoja los ejemplares en la imprenta a primera hora. Porque reclamar una vivienda exige organización, pero sacar adelante una redacción también tiene sus madrugones.
El anuncio solicita colaboradores para recopilar información sobre las actividades del campamento y escribir textos de entre 120 y 300 palabras. Breves, por tanto: la vivienda podrá ser un problema interminable, pero las noticias tendrán límite de extensión.
También hace falta alguien que enlace con la imprenta. Es la parte menos romántica de fundar un medio: después de debatir qué hay que contar, alguien tiene que ir a buscar los periódicos.
La convocatoria no detalla tirada, periodicidad ni remuneración. Para quienes quieran incorporarse, facilita un correo electrónico y un contacto de Instagram. La sección de ofertas de empleo, de momento, tendrá que esperar a que se aclaren las condiciones.
Entre tiendas y asambleas, la protesta suma así su propia publicación. El acceso a la vivienda continúa pendiente; el departamento de comunicación, en cambio, ya está ampliando plantilla.







