València registra este sábado niveles moderados de contaminación atmosférica, con un Índice de Calidad del Aire (ICA) de 39, una cifra que, aunque permite la actividad cotidiana, supera el límite máximo anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y supone un riesgo para la salud en caso de exposición prolongada.

Según los datos en tiempo real, el principal contaminante presente en el aire de la ciudad es el PM2.5, partículas finas capaces de penetrar profundamente en los pulmones y el sistema cardiovascular. La concentración actual se sitúa en 11 µg/m³, por encima de los valores recomendados para una exposición continuada.
Más de 250 días al año con aire por encima de lo recomendado
El informe anual refleja un dato especialmente preocupante: València pasa 259 días al año con niveles de contaminación similares al actual, frente a solo 106 días con aire considerado limpio. El promedio anual se sitúa en 46 ICA, lo que confirma una exposición crónica de la población a contaminantes atmosféricos.
Además del PM2.5, también se detectan niveles significativos de ozono troposférico (O₃), con valores de 78 µg/m³, un contaminante que puede agravar problemas respiratorios, especialmente en niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
Zonas más expuestas según las columnas de contaminación
El mapa de columnas de PM2.5 muestra concentraciones más intensas en el eje litoral y áreas metropolitanas, donde confluyen mayor densidad de población, tráfico rodado e influencia de masas de aire cargadas de contaminantes. Estas columnas representan fuentes emisoras que, en días de estabilidad atmosférica, incrementan la exposición de barrios enteros.
Recomendaciones para la población

Aunque la calidad del aire se clasifica como “justa”, las autoridades sanitarias recomiendan:
- Reducir la actividad física intensa al aire libre en horas punta
- Extremar la precaución con bebés, personas mayores y pacientes respiratorios
- Priorizar zonas verdes alejadas del tráfico
- Evitar exposiciones prolongadas en días consecutivos con niveles similares
Un problema estructural
Los datos confirman que la contaminación atmosférica en València no es un episodio puntual, sino un fenómeno persistente que supera los estándares internacionales de salud. Expertos recuerdan que la reducción del tráfico, el impulso del transporte público y la mejora de la planificación urbana son claves para revertir esta tendencia.

Mientras tanto, el aire que se respira en la ciudad sigue siendo respirable, pero no saludable a largo plazo, una realidad que afecta de forma silenciosa a miles de personas cada día.
