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Alejandro Abad, desde su cuenta de TikTok, destapa el enchufismo y la ceguera institucional que impidieron que una canción solidaria sobre la DANA representara a España en Eurovisión 2025.
A veces no es la canción la que falla, sino el sistema que decide cuál se canta. Y eso, precisamente, es lo que ha puesto sobre la mesa —con una honestidad brutal y una carga emocional que ya querría más de una candidatura eurovisiva— Alejandro Abad, compositor, productor y artista, que ha usado su cuenta de TikTok (@alejandroabadoficial) para lanzar un dardo directo y sin anestesia al corazón burocrático de Radio Televisión Española (RTVE).
Y no, no lo ha hecho para que le inviten a una cena de gala. Lo ha hecho porque ya está bien de callar. Porque este año no era uno cualquiera. Este año había una idea que podía haber hecho historia, que tenía un peso real, una verdad emocional, una razón de ser. Y esa idea quedó en nada. ¿El motivo? El de siempre: la familia interna de RTVE ya tenía decidido quién iba, y lo demás, literalmente, les dio igual.
Una canción para la DANA: lo que pudo ser y no dejaron que fuera
La propuesta de Abad era sencilla, pero potentísima: una canción homenaje a las víctimas de la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que asoló el sureste peninsular dejando muertos, pueblos enteros inundados y un dolor comunitario que aún hoy no se ha secado. ¿Y qué mejor plataforma que Eurovisión para poner el foco sobre esa tragedia, convertir el arte en consuelo y el escenario europeo en altavoz de solidaridad?
La idea era escribirla entre varios compositores de prestigio, sumando fuerzas, y llevarla con una gran voz de este país. ¿El resultado potencial? Algo que no solo hubiera emocionado, sino que habría conectado con ese espíritu eurovisivo que premia la emoción real y la narrativa con alma.
Pero claro. Este año “ya tocaba” que fuera Mélody. El guion estaba cerrado. Y el resto, como suele pasar en los despachos cerrados, no importó nada.
TikTok como confesionario: cuando el artista se cansa del silencio
Lo que hace distinto este caso no es solo el qué, sino el cómo y el dónde. Porque Alejandro Abad no publicó una carta al director ni organizó una rueda de prensa, no. Lo hizo desde su cuenta de TikTok, ese espacio donde la espontaneidad y la sinceridad todavía no han sido filtradas por gabinetes de comunicación.
En un vídeo de apenas tres minutos, Abad se despacha con una claridad que duele:
“Los profesionales ya ni presentamos proyectos, porque sabemos que no contamos con ninguna opción. No somos amigos de los enchufados, y ellos no quieren ser nuestros amigos. Sabemos demasiado.”
Y ahí está el nudo de todo esto. No es una pataleta por no ser elegido. Es el lamento de alguien que conoce el engranaje desde dentro, que ha ganado Eurovisión para España en los 90, que ha representado a otros países, que sabe perfectamente qué tipo de canción emociona en Europa. Y que, aún con todo eso, no tiene cabida en el actual sistema de selección porque no pertenece al círculo sagrado de RTVE.
RTVE: una burbuja cada vez más opaca
Lo que se denuncia aquí no es un fallo puntual, sino una estructura cerrada, impermeable al talento externo, que repite fórmulas fracasadas como si fueran dogma de fe. ¿Que el año pasado se fue con “Zorra” y no funcionó? No pasa nada, este año seguimos en la misma línea. ¿Una canción solidaria podría haber conectado? Mejor no arriesgar, que hay que cumplir con el plan previsto. ¿Alejandro Abad escribe? Pues no contestamos. Total, ¿qué sabrá él?
Y lo más preocupante es que los artistas ya ni lo intentan. Porque saben que la decisión no se basa en méritos, sino en afinidades personales. Porque el proceso no premia la mejor canción, sino el contacto correcto.
La voz de Mélody no era el problema
Alejandro lo deja claro también: no es culpa de Mélody, ni de su voz, ni de su entrega. Al contrario, la felicita públicamente y apoya a su familia. El problema no está en el escenario, sino en la elección de la canción. Y ahí es donde RTVE tropieza una y otra vez. Porque sigue sin entender —o peor, sin querer entender— que Eurovisión no premia la perfección vocal, sino la capacidad de tocar el corazón de millones.
Europa no es el enemigo, RTVE sí
Cada año, cuando el marcador nos deja por los suelos, sale alguien diciendo que “todo es política”, que “los países se votan entre ellos”, que “no hay nada que hacer”. Pero este año, como bien señala Abad, ni Italia, ni Portugal, ni Grecia —nuestros vecinos culturales más cercanos— nos dieron un solo voto. ¿También son parte de la conspiración?
Mientras tanto, Austria ganó con una canción que habla del agua y del amor sumergido, una metáfora poderosa, una producción diferente, una puesta en escena que se quedó grabada en la retina. ¿La diferencia? Que sorprendieron y emocionaron, las dos cosas que España sigue sin saber cómo hacer, porque no se atreve a romper su fórmula muerta.
¿Qué pasará ahora?
Probablemente nada. RTVE seguirá actuando como si todo fuera según lo previsto. Ignorará las críticas. Declarará que está “muy orgullosa” del trabajo realizado. Y volverá, como cada año, a convocar a los mismos de siempre. La rueda girará. Las canciones seguirán sin trascender. Y los profesionales de verdad seguirán mirando desde fuera, preguntándose qué más hace falta para que alguien escuche.
Un país que no escucha a sus artistas es un país que no puede emocionar
La denuncia de Alejandro Abad no debería caer en saco roto. No solo por él, sino por los miles de personas que viven la música desde la pasión, el talento y la profesionalidad. Porque cuando RTVE ignora una propuesta como la suya, no está simplemente rechazando una canción: está dándole la espalda a una oportunidad de representar a España con algo más que una coreografía bien ensayada.
Y quizás, solo quizás, si el próximo año dejáramos de pensar en Eurovisión como una excusa para quedar bien entre nosotros, y empezáramos a pensarlo como una ventana para mostrar lo mejor que tenemos, las cosas cambiarían.
¿Tendremos que esperar otra tragedia para entender que Eurovisión también puede ser un acto de solidaridad nacional e internacional?
¿Y tú, crees que RTVE debería abrir sus puertas al talento real o estamos condenados a repetir año tras año el mismo error con distinto nombre?
¿Te gustaría que preparara la segunda parte del artículo con una cronología de errores de RTVE en Eurovisión desde 2000? Porque eso, sinceramente, da para saga.