馃懟 Historia de terror
En el coraz贸n de un peque帽o y olvidado pueblo llamado Lagrimas Negras, se ergu铆a una vieja mansi贸n conocida como “La Casa de los Susurros”. Ninguno de los habitantes recuerda exactamente cu谩ndo fue construida, pero lo que s铆 sab铆an era que ning煤n extra帽o o forastero hab铆a permanecido en ella por m谩s de una noche. Las historias de horror e inexplicables desapariciones envolv铆an la mansi贸n como una niebla espesa y oscura, disuadiendo a cualquiera que intentara acercarse tras la puesta de sol.
Un fr铆o y l煤gubre octubre, un intr茅pido periodista llamado Esteban lleg贸 al pueblo, fascinado por los relatos sobre la casa. Hab铆a o铆do rumores sobre un viejo diario escondido en alg煤n lugar de la mansi贸n que conten铆a secretos de un culto antiguo que practicaba rituales oscuros. Decidido a desenterrar la verdad, persuadi贸 al 煤nico anciano que acept贸 alquilarle una habitaci贸n a cambio de una suma considerable de dinero.
Esteban, armado con su linterna y una peque帽a grabadora, entr贸 a la casa al anochecer. Los crujidos del suelo bajo sus pies resonaban por los vac铆os corredores. Las paredes, cubiertas de un moho oscurecido, parec铆an tener vida propia, gimiendo y susurrando al paso del extra帽o. Cada puerta que abr铆a revelaba habitaciones congeladas en el tiempo, llenas de polvo y objetos cubiertos por telara帽as que una vez debieron pertenecer a los antiguos inquilinos.
A medida que la noche avanzaba, Esteban lleg贸 finalmente a una biblioteca cubierta de sombras. Examinar cada estante le provoc贸 escalofr铆os, pues sent铆a que unos ojos invisibles lo segu铆an. Fue entonces cuando se tropez贸 con un volumen encuadernado en cuero negro, tan viejo que apenas pod铆a distinguir sus letras grabadas. Lo abri贸 con manos temblorosas y comenz贸 a leer las entradas enigm谩ticas de un diario antiguo. Lo que descubri贸 lo dej贸 sin aliento: hablaba de un pacto sellado hace siglos, un trato con las sombras para asegurar la inmortalidad a cambio de almas.
Mientras le铆a las an茅cdotas de torturas y sacrificios, un viento helado barri贸 la sala, y las velas se apagaron de golpe. El periodista se encontr贸 en completa oscuridad, con solo el tenue brillo de su linterna tambaleante. De pronto, un escalofr铆o distinto recorri贸 su espina, y un siseo inhumano llen贸 el aire.
Sintiendo que su propia cordura pend铆a de un hilo, Esteban corri贸 por el corredor, dejando el diario y su contenido macabro tras de s铆. Las sombras parec铆an cobrar forma a su alrededor, burl谩ndose con voces murmurantes, repitiendo su nombre una y otra vez. En su carrera desesperada, vio por el rabillo del ojo una figura alta y delgada, cubierta por un manto oscuro, de pie al final del pasillo. Era una mujer, con ojos tan negros como la noche, que le observaba con una sonrisa perturbadora.
Con el coraz贸n palpitando con fuerza hasta un doloroso ritmo, Esteban se lanz贸 por la escalera, pero, al pisar el 煤ltimo escal贸n, cay贸 de cara en el vest铆bulo. Aturdido y con el rostro cubierto de sangre, us贸 sus 煤ltimas fuerzas para llegar a la puerta principal. Justo cuando la abri贸, una mano esquel茅tica lo levant贸 del suelo con una fuerza inhumana y, mir谩ndole directamente a los ojos, la mujer susurr贸: “Nadie puede romper el pacto.”
Al d铆a siguiente, el due帽o de la casa encontr贸 las pertenencias de Esteban esparcidas por toda la entrada, pero del periodista nunca se volvi贸 a saber. Los rumores sobre la Casa de los Susurros se intensificaron y el misterio del periodista perdido se convirti贸 en otra historia m谩s que a帽adir a la leyenda. Algunos dec铆an haber visto sombras que paseaban entre los 谩rboles en noches sin luna, otras voces susurrantes que repet铆an el nombre de Esteban.
En cada aniversario de su desaparici贸n, una nueva v铆ctima parec铆a ser escogida por la mansi贸n, y el pueblo sigui贸 viviendo bajo la sombra de lo que jam谩s llegar铆a a comprender. As铆, la Casa de los Susurros permaneci贸 en pie, desafiando al tiempo y clamando con su antigua promesa, esperando sellar un nuevo pacto con cualquier insensato que se atreviera a cruzar sus puertas.