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La Censura 2.0 o la Teoría del círculo opaco

javier-furioJavier Furió
Director de VLC Noticias

Me hablaban hace muchos años de la censura de Franco y yo, aún un imberbe aprendiz de todo, maestro de nada, me imaginaba a unos señores oscuros, vestidos con levita negra, casi sin pelo, carácter agrio de tanto prohibir, con poco menos que una lupa acoplada en la frente, para buscar aquellos detalles que pudieran resultar incómodos para el régimen franquista o para alguno de los advenedizos que, cual lechones hambrientos, chupaban con fiereza de la teta del Estado por el artículo 33, esto es, por que sí. Quizás, sin quererlo, establecía los oportunos paralelismos entre tan malévola figura y el Señor Scrooge en Cuento de Navidad, de Dickens, o el maligno Gargamel, pesadilla de aquellos enanos azules con birrete catalán llamados pitufos.

Han pasado los años, 35 años de democracia, dos referéndums nacionales -uno para aprobar la Constitución y otro para entrar en la Otan-, cinco presidentes, ‘tropocientos’ casos de corrupción, 800 asesinados por ETA y más de 200 por Al Qaeda y oigan… la censura sigue ahí. Y más deleznable que nunca, porque se suponía -yo ya no me creo nada- que estábamos en un Estado de Derecho, o eso se cacarea desde todos los medios… agradecidos, claro.

He aquí que hace unos días, camuflado entre el seguidísimo caso de Teresa Romero y el ébola, la ‘pseudoconsulta’ del 9N en Cataluña y el puente Gürtel-Nóos-Púnica, el Gobierno del señor Rajoy ha llevado a término una auténtica Ley Mordaza que le garantiza, al menos, que los grandes grupos mediáticos del país le van a ‘mimar’ de cara a las elecciones porque, sencillamente, les allana el camino barriendo del mapa a toda competencia posible. Me explicaré.

Quien haya escuchado en alguna de las cadenas de televisión de ámbito nacional algo sobre que Google podría dejar de indexar las noticias de los medios españoles en su área Google News, que alce el dedo. Nada, ¿no? Por eso debo arrojar algo de luz sobre el asunto para que no parezca que hablo de la conspiración judeomasónica o del señor X… La cosa es como sigue: AEDE y CEDRO, colectivos formados a la sazón por los medios y gerifaltes que cortan el bacalao en el tenderete fáctico patrio, los mismos que denostaron durante años a Internet porque “iba a ser flor de un día”, ‘inspiran’ y alentan una Ley por la que si Google quiere indexar sus noticias en su buscador de ídem, tendrá que pagarles porque claro, para eso son los medios de verdad y no esas webs de cuchipanda que les sale “gratis” lo que a ellos les cuesta un dineral.

Para empezar, no sé quién le ha dicho a estos señores que a los medios modestos, “esas webs de cuchipanda” que les están poniendo contra las cuerdas porque por primera vez es el buen trabajo, y no los buenos contactos, los que hacen subir o bajar la audiencia, les sale la cosa gratis. Para su información, les diré que a este medio le ha costado lo que a todo hijo de vecino dar de alta una sociedad, pagar religiosamente sus cuotas de Seguridad Social -o de autónomos, que tanto monta-, IVA, IRPF, etc. Les diré también que el alquiler de las oficinas de la redacción tampoco nos sale gratis, ni la luz, el teléfono, la conexión a Internet, las cámaras, los ordenadores y un largo etcétera. Todo eso lo pagamos y bien caro, se lo seguro. Y como nosotros, miles de medios independientes. Es un error de concepto subsanable con un poco de cultura y/o de voluntad de saber la verdad.

Pero para colmo, la famosa ley que acaban de escupir desde el Gobierno con la complacencia de este particular ‘lobby‘ mediático obliga a que ese canon lo cobre todo ‘quisqui’, para así tener el comodín del público por si alguien alza la voz. El cobro del canon es irrenunciable, obligatorio. Y lo es por la sencilla razón de que si no fuera así, los medios independientes decidirían en masa no cobrarlo y el efecto de la Ley no sería el deseado sino el opuesto, ya que Google News tendría suficiente con indexar tan solo a esos mismos medios independientes. Ya estoy viendo a algunos enarbolando aquella frase que hizo popular Steve Urkel: “¿He sido yo?”, como en su día ví, en apenas 24 horas, la increíble transformación de Zapatero de salvador del mundo a bestia cruenta y terrible, en cierta editorial de uno de estos.

Quiera la casualidad -o quién sabe, la causalidad- que estos medios ‘de verdad’ son los mismos que hace unos pocos años se reunieron con los mandamases de Google en España y le arracaron al gigante digital un compromiso por el que se iba a favorecer a la prensa digital en detrimento de los ‘malos, malísimos’ blogs, que eran los responsables de sus males financieros. Ha pasado el tiempo y, hundidos en la miseria los blogs, parece ser que el usuario de a pie lo que busca es cierta independencia en la información -cierta independencia de los favores oficiales, me refiero- y han decidido borrar del mapa a toda la competencia que les hace sombra, diciéndole al señor Rajoy: “Tú quítanoslos de encima, Mariano, y nosotros iremos variando la opinión popular, que de eso sabemos mucho”… Giros más repentinos, como decía antes, se han visto en líneas editoriales sin que nadie se ‘cuesque’.

Dicho y hecho. A una empresa como Google no le tiembla el pulso y, donde no le quieren, no está. El resultado es que, desde hace una semana, si usted busca en Google News las noticias del día, le pueden ocurrir dos cosas: o la primera página de resultados está copada literalmente por los ‘grandes’ o aparecen noticias de dos días antes, por lo menos. Y es que la primera medida de Google News, lejos de plegarse a los deseos de Gobierno y caciques mediáticos, lo que ha hecho es dejar de indexar las noticias de última hora… Así que no busque si ha ganado su equipo, porque si el partido acaba de terminar no va a salir ahí.

Pero eso es tan solo la punta del iceberg. Al tener que pagarse la práctica de agregar enlaces a los contenidos, eso significa que redes sociales y agregadores como Facebook, Twitter, Tuenti, Instagram, Flickr, LinkedIn, Pinterest, Menéame, Delicious, Yahoo…, también se verán afectados e incluso usted, querido lector, tendrá que abonar su parte del canon si desea compartir en su blog o web el enlace a algún artículo que le ha gustado. Es más grave, pues, de lo que en principio parecía, ¿no creen?

La teoría lanzada por un buen amigo y mejor profesional que de esto de la comunicación sabe un rato es que estos grupos de poder fáctico, ante la posibilidad de perderlo todo debido a su ineptitud pretérita y presente, han preferido dispararse en el pie pero de forma que el que ahora le hace sombra pierda la vida. Efectivamente, los malos tiempos se viven mejor con la saca llena… y eso solo lo tienen los ricos. Lo llaman ‘selección natural’, aunque en este caso haya sido totalmente inducida.

Pero una lectura más profunda nos traslada, como decía antes, a la censura franquista. El pueblo va a saber lo que unos pocos quieran que se sepa. Y no porque Internet, en su paternalista magnificiencia, permita la publicación de todo lo que sea legible, cierto o no -que también-, sino porque los medios digamos ‘pequeños’ no tenemos grandes favores que agradecer ni grandes compromisos que cumplir y porque las gentes que los pueblan sufren como tantos españoles lo que los acomodados llaman crisis, cuando no es más que la supervivencia -a lo grande- de los fuertes a costa de los débiles. Lo de toda la vida, vamos. La diferencia es que esas gentes de medios pequeños conocen la verdad, la ven a diario, la difunden y pueden hacer mucho daño a los que intentan hacer eterno este auténtico atraco a mano armada. Por eso hay que acallarlos a toda costa.

Pero no, no quiero que parezca esta columna un ataque frontal a la ‘prensa del régimen’, no solo a esos advenedizos, al menos. Hay muchos más. Hay la banca, a la que se inyectó una cantidad indecente de dinero y ahí están, declarando beneficios monstruosos pasada la tormenta y sin haber cumplido ni por casualidad aquello de ‘facilitar el crédito a los ciudadanos que lo necesitan’; hay las fundaciones, que todo partido que se precie tiene una para que entren y salgan sobres y/o cursos carísimos; hay las energéticas, que se pasan por el arco del triunfo las multas por ‘apañar’ los precios, gracias a sus amplios márgenes de beneficio porque, a todo esto… ¿Saben que ya han abonado ustedes con sobra aquel aumento del 11 por ciento que levantó las iras de todo el mundo? No se dejen engañar: Con los políticos retirados que pueden encontrar en los Consejos de las compañías eléctricas españolas, se podría montar otro Congreso de los Diputados. ¿Cómo no van a ocupar su lugar en el oligopolio? Alguien de una de esas compañías me decía que solo cerraban grandes acuerdos publicitarios con los ‘grandes grupos de comunicación’ del país… ¿Les suena? Pues con esto, señores, se cierra el círculo en el que entra el dinero, pero no vuelve a salir. Un círculo opaco, vaya. Como las tarjetas de Caja Madrid.

Y es que el monstruo se retroalimenta, como un gran dragón que se come lo que defeca para seguir creciendo, sumado eso sí a las viandas que va robando de fuera. Y si no se convencen aún, les propongo un sencillo experimento: busquen en Google -o consulten una hemeroteca, la que quieran- las cantidades que han salido de las arcas del Estado a los bolsillos de los corruptos en los escándalos Gürtel, EREs de Andalucía, Palma Arena, Cooperación (Rafael Blasco), Nóos, Púnica y lo que se sabe del caso Pujol. Y cuando las tengan, súmenlas. Revelador el resultado, ¿eh?

Pero obviamente, para que este círculo opaco funcione, para que esto no se vaya al garete, hay algo que se torna absolutamente necesario: que nadie se entere. O que los que se enteren, podamos acallarlos, ahogarlos, que no puedan resistirlo y no puedan hablar. ¿Les suena? Pues eso…

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