Una espiral de la muerte o círculo mortal es un fenómeno observado en el que un grupo de hormigas guerreras, que son ciegas, se separan del grupo principal de forrajeo, pierden la pista de feromonas y comienzan a seguirse, formando un círculo que gira continuamente. Las hormigas eventualmente morirán de agotamiento. Se ha reproducido en laboratorios y se ha producido en simulaciones de hormigueros. El fenómeno es un efecto secundario de la estructura autoorganizada de las colonias de hormigas. Cada hormiga sigue a la hormiga que está delante de ella, lo cual funciona hasta que algo sale mal, y se forma una espiral de la muerte.
@josecunat La espiral de la muerte se produce cuando la hormiga que marca el ritmo se desorienta y co
Fue descrito por primera vez por el naturalista estadounidense William Beebe en 1921, quien observó una espiral de 370 m de circunferencia. A cada hormiga le costaba 2 horas y 50 minutos hacer una vuelta completa. Según Beebe, la espiral duró más de dos días, hasta que un trabajador de la zona rompió el círculo mortal, al borrar parte del rastro de feromonas fallido. También fue estudiado por el psicólogo animal estadounidense Theodore Schneirla.5
Se han observado fenómenos similares en orugas procesionales y en peces.
Esta práctica se produce cuando se rompe la cadena que forman las hormigas, generalmente por algún fenómeno natural como la caída de una rama o la formación de charcos de agua. Cuando esto se produce, la que marca el ritmo se desorienta, se separa del rastro principal y comienza a dar vueltas en círculos.
Esto se puede convertir en una trampa mortal porque todas siguen a la que tienen justo delante sin ser conscientes de que han emprendido un camino que no las lleva a ninguna parte. Esto hace que acaben exhaustas y mueran de agotamiento.
Un ejemplo de este fenómeno mortal lo ha compartido recientemente el agente del Servicio Forestal de la India Parween Kaswan en su cuenta de Twitter. Es un vídeo en el que aparecen miles de hormigas dando vueltas alrededor de los cuerpos de las compañeras que han ido pereciendo con el paso de los minutos y las horas.
La primera documentación científica sobre este fenómeno data de 1921 cuando William Beebe dejó constancia de una espiral de estas características de 370 metros de circunferencia formada por miles de hormigas que daban una vuelta completa cada dos minutos y medio.
Pero este no es un práctica exclusiva de las hormigas sino que también se ha observado en otras especies de insectos y animales como la oruga procesionaria o los arenque