La conmoción sigue sacudiendo a Sueca y a toda Valencia tras el asesinato de Álex, el menor de 13 años apuñalado en una vivienda del municipio. Mientras la familia del niño y el vecindario intentan recomponerse del golpe, el presunto autor de los hechos, Juan Francisco, pasa sus primeros días en la cárcel con una actitud que sorprende incluso a los funcionarios penitenciarios.
Un ingreso en prisión marcado por el silencio
El hombre, bibliotecario de 48 años y asesino confeso, se encuentra en prisión provisional sin fianza en el centro penitenciario de Picassent. Según fuentes consultadas por medios locales, su comportamiento resulta “extrañamente tranquilo e incluso frío” para alguien que nunca había estado detenido ni había pasado por un calabozo.
Apenas habla. Y cuando lo hace, repite una frase que se ha convertido en su único mensaje sobre el crimen: “Ya he dicho todo lo que tenía que decir”. No hay explicaciones adicionales, ni muestras visibles de arrepentimiento.
Bajo protocolo antisuicidios
Desde su llegada a prisión, Instituciones Penitenciarias le ha activado el protocolo antisuicidios, una medida preventiva habitual en casos de especial gravedad o impacto mediático. Este protocolo implica una evaluación constante por parte de un equipo multidisciplinar para detectar posibles riesgos de autolesión.
Entre las medidas adoptadas se encuentra la figura del “preso sombra”, un recluso de apoyo que acompaña al interno las 24 horas del día. Su función no es solo evitar posibles intentos de suicidio, sino también facilitar la adaptación al entorno carcelario y fomentar la participación en actividades que reduzcan el aislamiento.
Un crimen sin motivo aparente
Los hechos ocurrieron cuando Álex acudió al domicilio de su amigo para jugar a la videoconsola. Allí, según la investigación, Juan Francisco le asestó seis puñaladas que acabaron con su vida. El propio acusado se presentó después en el cuartel de la Guardia Civil de Sueca, nervioso, con manchas de sangre en la ropa, y confesó el crimen.
En su primera declaración habló de un supuesto “ataque de locura”, una versión que ahora deberá ser evaluada por los informes forenses y psiquiátricos que resultarán clave para determinar su estado mental en el momento de los hechos.
La investigación judicial sigue abierta
El caso está siendo instruido por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, que investiga los hechos como un presunto delito de asesinato. En la vivienda donde ocurrió el crimen se hallaron, además del cuchillo utilizado, otros objetos como un bate de béisbol.
Mientras tanto, Sueca continúa viviendo días de duelo. Las pintadas aparecidas en la vivienda del acusado y la multitudinaria despedida al menor reflejan una herida social que tardará en cerrarse. Frente a ese dolor colectivo, el silencio del presunto asesino dentro de la cárcel añade una inquietante pregunta que, por ahora, sigue sin respuesta.