25 de noviembre de 2025
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La familia de José reclama ayuda para continuar una rehabilitación que podría permitirle caminar

Una carrera contrarreloj: José, un niño de cuatro años, necesita apoyo para seguir una rehabilitación que podría cambiarle la vida

La familia denuncia que el tratamiento intensivo no está cubierto por la Seguridad Social y que suspenderlo frenaría los avances logrados en pocas semanas

José, un pequeño de Massalavés de solo cuatro años, afronta un reto enorme cada día: reforzar sus músculos, mejorar su equilibrio y aprender a caminar sin ayuda pese a convivir con parálisis cerebral y autismo. Desde hace semanas acude a una clínica de rehabilitación intensiva en Torrent, donde realiza sesiones diarias de tres horas. En poco tiempo, los progresos han sorprendido incluso al equipo médico: ya consigue levantarse, mantenerse en pie y subir pequeños escalones sujetándose a las barandillas.

Su padre, José Flores, explica que la actitud del pequeño es clave en esta evolución: “Viene siempre con ilusión. Para él la rehabilitación es como un juego y no deja de sonreír”.

Un tratamiento imprescindible, pero inasumible para la familia

El problema llega con el precio. Mantener las sesiones cuesta 2.700 euros mensuales, una cifra a la que la familia no puede hacer frente. “Son 45 euros por hora y la Seguridad Social no cubre este tipo de tratamientos, aunque sean necesarios. A muchos niños como José solo les corresponde una hora semanal de atención temprana, algo claramente insuficiente”, lamenta el padre.

La ONG Ad Mundi ha financiado el primer mes y ha gestionado la llegada del niño a un centro especializado, pero a partir de diciembre la familia volverá a quedarse sin recursos. “Los terapeutas nos insisten en que no podemos parar. Si dejamos de venir, sus músculos se debilitan y perdería lo que ha conseguido”.

Trayectoria médica marcada por intervenciones de alto riesgo

José nació a los seis meses de gestación, en un parto crítico en el que tuvo que ser reanimado. Con apenas once días de vida fue operado de urgencia por una hidrocefalia, y meses después necesitó una nueva intervención para colocarle una válvula de derivación. Esos episodios, unidos al nacimiento prematuro, dejaron secuelas que afectan a su fuerza, equilibrio y coordinación.

A pesar de ello, solo le fue reconocida una discapacidad del 42%, insuficiente para acceder a coberturas y ayudas adaptadas a sus necesidades reales.

Una situación límite: ingresos mínimos y desplazamientos diarios

La madre del pequeño recibe una prestación de 400 euros como cuidadora y el padre trabaja como repartidor sin posibilidad de horarios fijos, ya que debe llevar al niño a tratamientos y consultas médicas de forma constante. Cada día recorren casi una hora de ida y otra de vuelta hasta la clínica.

Mientras tanto, la familia sigue buscando apoyo a través de GoFundMe, donde cualquier aportación se destina directamente al tratamiento del niño. Las donaciones de artistas como Juan Magán, el dúo K-Narias o Kiko Rivera ya han permitido comprar un andador adaptado y una silla especial: “Ahora puede moverse por casa y salir sin riesgo de lesiones”, explica su padre.

Una oportunidad para caminar

Los especialistas coinciden en que José tiene potencial para avanzar de manera notable, siempre que el tratamiento sea continuo y estable. Interrumpirlo podría suponer un retroceso definitivo en su desarrollo físico.

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