Una corona monumental sobre una carroza, decoraciones de gran tamaño y, al fondo, la fachada del desaparecido Gran Teatro. La fotografía compartida por la cuenta de Instagram @lola___cuesta___ recupera una escena de las celebraciones organizadas en València en mayo de 1923 con motivo de la coronación pontificia de la Virgen de los Desamparados.
La imagen muestra el protagonismo que tuvieron las construcciones efímeras en aquellas fiestas. A la izquierda destaca una enorme corona ornamentada, colocada sobre una base con relieves, volutas y motivos decorativos. A su lado aparece otra carroza, con una estructura de aspecto arquitectónico y figuras escultóricas.
Según la información que acompaña a la publicación, la fotografía pertenece al archivo de la Diputació de València, dentro de la colección Sarthou Carreres. El mismo texto atribuye al escultor Vicent Benedito el diseño de la carroza de la corona y sitúa la escena en el entorno de la actual avenida del Marqués de Sotelo, frente al Gran Teatro, posteriormente conocido como cine Rex.
La coronación tuvo lugar el 12 de mayo de 1923, en el entorno del puente del Real, ante una multitud de valencianos. La iniciativa había sido impulsada por el cardenal Enrique Reig Casanova y autorizada por el papa Benedicto XV el 15 de octubre de 1921. Así lo recoge el Arzobispado de Valencia en su crónica del centenario.
A la ceremonia asistieron los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. La celebración convirtió la devoción a la patrona en un gran acontecimiento público, acompañado de actos religiosos y festivos que dejaron una extensa huella documental.
La Biblioteca Valenciana conserva digitalizada la Crónica de las solemnes fiestas celebradas en Valencia con motivo de la coronación pontificia de la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, publicada ese mismo año. Sus más de ochocientas páginas permiten acercarse a la dimensión de aquellas celebraciones.
Más allá del acontecimiento religioso, la fotografía permite observar una forma de celebrar en la que escultura, ornamentación y trabajo artesanal transformaban las calles en un escenario monumental. La corona reproducía a una escala extraordinaria el símbolo central de la ceremonia.
El edificio del fondo añade otra lectura a la escena: la de una València cuyo paisaje urbano también ha cambiado. La imagen conserva, en un mismo encuadre, las carrozas de una fiesta excepcional y la fachada de un espacio de ocio que formó parte de la vida de la ciudad.







