Índice de contenidos
Una ciudad que se transforma en escenario medieval
La ciudad de Ponferrada ha vuelto a vestirse de historia, mística y emoción con la celebración de su emblemática Fiesta Templaria. Bajo la primera luna llena del verano, cientos de personas han acompañado el simbólico regreso del Arca de la Alianza y el Santo Grial al Castillo de los Templarios, en una ceremonia que recrea cada año el legado de la Orden del Temple en tierras bercianas.














Durante varias jornadas, la ciudad ha vivido una auténtica transformación. Las calles del centro histórico se han llenado de ciudadanos y visitantes ataviados con túnicas blancas, capas, cotas de malla y cruces rojas. Todo ello para sumergirse en una celebración que trasciende lo festivo y reivindica el papel que Ponferrada jugó como bastión templario y punto clave del Camino de Santiago.
El regreso del Grial y el Arca a la fortaleza
El momento más esperado llegó con el gran desfile templario. Desde la orilla del río Sil, los caballeros escoltaron las dos reliquias sagradas —el Arca de la Alianza y el Santo Grial— en un recorrido solemne hasta la fortaleza. Allí fueron recibidas por el Maestre Guido de Garda, encargado de renovar el compromiso de la Orden con la protección de los peregrinos y la custodia de los símbolos. La ceremonia culminó con un despliegue pirotécnico y un juego de luces que iluminó las murallas medievales.
Tras la entrega, el grupo Aira da Pedra ofreció un concierto en el espacio Ponsferrata, prolongando la experiencia mágica de la noche. La fiesta continuará hasta el domingo con actividades para todos los públicos: espectáculos de títeres, talleres infantiles, escape room dentro del castillo, mercadillo de artesanía y actuaciones circenses.
Una ordenación templaria con acento real
Uno de los momentos más comentados de esta edición ha sido la simbólica ordenación como caballero templario de Mirko de Bulgaria, hijo de Carla Royo-Villanova y Kubrat de Bulgaria. Vestido con la túnica templaria, fue ordenado por la espada del gran maestre en la Plaza de la Encina, donde más de cien personas participaron en la ceremonia de investidura. Lejos de destacar, Mirko desfiló discretamente junto al resto de caballeros ante los miles de asistentes que abarrotaban las calles. Con esta participación, la tradición templaria de Ponferrada se vio reforzada con un inesperado vínculo con la realeza europea.
Un vínculo eterno entre leyenda y memoria
La celebración, que aúna historia, leyenda y vocación popular, ha vuelto a consolidarse como uno de los grandes eventos culturales del verano en Castilla y León. El Castillo de los Templarios no solo ha sido el escenario central, sino también el símbolo vivo de una ciudad que cada año renueva su pacto con la memoria, la fantasía medieval y el espíritu de hospitalidad que guio a los antiguos caballeros del Temple.
La gran fiesta templaria de Ponferrada no es una simple recreación, sino una declaración de identidad que conecta a generaciones con un pasado compartido. Bajo la luna de julio, el tiempo parece detenerse y la historia vuelve a caminar entre nosotros.