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El servicio de la Generalitat atendió 45.788 comunicaciones durante el primer semestre de 2026, un 9,14% más que un año antes, mientras las llamadas a la línea específica de violencia sexual aumentaron un 30%
La Línea Mujer 24h de la Generalitat atendió 45.788 llamadas durante el primer semestre de 2026, una cifra que supone un incremento del 9,14% respecto a las 41.954 comunicaciones registradas durante el mismo periodo del año anterior.
El servicio ofrece atención especializada, gratuita y confidencial durante las 24 horas del día a mujeres víctimas de violencia, sus hijos e hijas, familiares y personas de su entorno, además de prestar asesoramiento a profesionales que intervienen en estos casos.
La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, ha destacado el crecimiento de las consultas y ha señalado que la evolución de los datos muestra el papel que está adquiriendo el teléfono tanto en situaciones de emergencia como en la coordinación entre los diferentes recursos asistenciales.
Casi ocho de cada diez llamadas proceden de las víctimas
Las propias mujeres afectadas realizaron 36.490 de las 45.788 llamadas, lo que representa el 79,69% del total.
Dentro de este grupo, 4.341 mujeres contactaron por primera vez con la Línea Mujer 24h.
Otras 7.124 llamadas fueron realizadas por profesionales, mientras que las 2.174 restantes procedieron de familiares, amistades, vecinos u otras personas que querían alertar de un posible caso o solicitar información y asesoramiento.
El servicio dispone de dos teléfonos diferenciados: el 900 580 888, destinado a la atención de mujeres víctimas de violencia de género, y el 900 22 00 22, específico para información y atención ante las violencias sexuales.
Además de atención psicológica, jurídica y social, las profesionales pueden derivar cada caso hacia otros recursos cuando las circunstancias lo requieren.
Más de 31.000 comunicaciones derivadas a otros recursos
Durante los seis primeros meses del año se produjeron 31.224 derivaciones desde la Línea Mujer 24h.
La mayor parte, 29.331, se dirigieron a alguno de los Centros Mujer. Otras 727 llamadas fueron derivadas a los Centros de Crisis y 14 al Programa Alba, mientras que el resto se trasladaron a otros recursos asistenciales existentes en la Comunitat Valenciana.
Por el contrario, 14.564 comunicaciones no necesitaron derivación y fueron atendidas directamente mediante información, asesoramiento o apoyo emocional por parte de las profesionales psicosociales y jurídicas del servicio.
Hasta 338 llamadas diarias entre semana
La actividad presenta importantes diferencias dependiendo del día. De lunes a viernes se gestionaron una media de 338 comunicaciones diarias, mientras que durante fines de semana y festivos la cifra descendió hasta las 79 llamadas al día.
Los meses con mayor actividad fueron enero, con 7.984 llamadas, y mayo, con 7.769.
Entre las mujeres que recurrieron por primera vez al servicio, el 90,85% describió situaciones de malos tratos, mientras que un 8,83% comunicó casos relacionados con violencia sexual, entre ellos agresiones sexuales.
Según los datos facilitados por la Generalitat, el perfil más frecuente de las nuevas usuarias corresponde a mujeres de entre 31 y 40 años, con hijos, solteras y en situación de desempleo.
Las llamadas por violencia sexual crecen con fuerza
Uno de los datos más destacados del balance corresponde a la línea específica para víctimas de violencia sexual.
Durante el primer semestre de 2026 recibió 1.719 llamadas, frente a las 1.073 del mismo periodo del año anterior, lo que representa un incremento del 30,12%, según las cifras difundidas por la Generalitat.
De ellas fueron atendidas 1.202, frente a las 616 del mismo periodo de 2025. Además, se contabilizaron 684 comunicaciones relacionadas con nuevos casos de violencia sexual.
Los datos muestran que el 64,04% de las agresiones sexuales comunicadas se produjeron fuera del ámbito de la pareja y que fueron mayoritariamente las propias víctimas quienes realizaron las llamadas.
La Generalitat considera que el incremento de las comunicaciones refuerza la necesidad de mantener recursos especializados y diferenciados para atender las distintas formas de violencia contra las mujeres, con protocolos específicos de confidencialidad, seguridad y protección de los datos personales.