La jornada en la que la Mare de Déu pisó el barro
El 6 de mayo de 2025, un mes después del devastador 29 de octubre, el barro y la tristeza aún impregnaban las vidas de las comunidades afectadas. En este contexto tan difícil, la imagen de la Virgen de los Desamparados pisó el barro. Los afectados lo agradecieron profundamente, mostrando una gratitud generosa. Muchos se acercaron a verla y se emocionaron ante su presencia. La Peregrina hizo un recorrido por Paiporta, Torrent y Picanya. “Fue una visita de gran consuelo”, comenta Pablo Aranda, párroco de la Sagrada Familia de Torrent y de Sant Vicente Ferrer de Mas del Jutge.
Los habitantes necesitaban apoyo, y el encuentro con la patrona de los valencianos ofreció ese consuelo. Este encuentro fue una muestra de que la Iglesia estaba al lado de aquellos que necesitaban respaldo en esos momentos difíciles. La peregrina, transportada en el ‘Maremóvil’, se abrió paso entre montones de cañas, coches destrozados, viviendas dañadas y calles anegadas para llegar a tres de las localidades más perjudicadas.
Los fieles de los pueblos afectados acudieron en gran número a los actos con la Peregrina.
La visita se llevó a cabo entre el 28 y 29 de noviembre. Paiporta fue el primer destino. Salvador Romero, sacerdote de la parroquia de San Ramón, recuerda que el pueblo estaba profundamente afectado.
Los feligreses de la parroquia, “muy devotos de la Virgen de los Desamparados”, no solo sufrieron la pérdida de muchos de sus bienes, sino también de la imagen de su patrona, que esperan poder restaurar. La llegada de la Peregrina fue un momento de intensa emoción, con lágrimas en muchos rostros. En Paiporta, el mismo epicentro de la tragedia, permaneció la imagen los días 28 y la mañana del 29 de noviembre. Desde allí, tras una misa de despedida, la Peregrina se dirigió hacia Picanya, donde recorrió las calles. Frente a la parroquia Nuestra Señora de Montserrat se organizó un encuentro de oración en la plaza, al que asistió una gran multitud, como recuerda el párroco Joaquín Civera. En esa celebración se recordó tanto a los fallecidos como a las demás víctimas de la tragedia.
Desde Picanya, la imagen se trasladó a Torrent y a la parroquia de San Vicente Ferrer de Mas del Jutge. Allí, el Arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, saludó a los habitantes y guió las oraciones. Posteriormente, la imagen de la Virgen se dirigió a Fuente San Luis, donde se llevó a cabo otro acto de oración y recuerdo por los difuntos. Un momento particularmente conmovedor de la visita ocurrió cuando la procesión se detuvo para rezar por los niños de Torrent, los hermanos Izan y Rubén, en el lugar donde perdieron la vida durante la riada.