Alicante
La exposición “Burning Village” de Kara Walker, que actualmente se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), ha atraído a 44,296 visitantes desde su inauguración el pasado 28 de febrero, consolidándose como una de las más exitosas en la historia de este museo. La muestra ha estado acompañada de un programa de actividades complementarias que facilitaron la discusión sobre temas fundamentales en la obra de Walker, como la esclavitud, el racismo y el feminismo, reuniendo a 902 participantes.
El MACA continúa en una tendencia positiva, con una oferta expositiva y de actividades de alta calidad, lo que le permitió superar por primera vez los 100,000 visitantes anuales el año pasado, según comunicó el Ayuntamiento de Alicante.
Rosa Castells, conservadora del MACA, destacó la relevancia de Kara Walker en el arte contemporáneo, subrayando la importancia de exhibir su trabajo e investigar su universo. Según Castells, la obra de Walker “no es fácil ni complaciente”, sin embargo, logra una fuerte conexión con el público al enfrentar temas complejos que interpelan de manera directa y a veces incómoda. Esta exposición ha convertido al museo en un espacio de diálogo y reflexión crítica.
Como cierre de la exposición, el museo ha programado una “fiesta de clausura” para el sábado 6 de septiembre, cuyos detalles se anunciarán próximamente. Tras su paso por Alicante, la exposición se trasladará al Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) y se presentará en Valencia del 25 de septiembre al 22 de febrero de 2026.
La muestra, comisariada por Rosa Castells, reúne una amplia variedad de trabajos de Kara Walker pertenecientes a la colección de Michael Jenkins y Javier Romero del MACA. Consiste en 44 piezas que reflejan gran parte de la trayectoria de la artista e incluyen dibujos, grabados, esculturas, libros de artista y uno de sus vídeos más recientes. De estas obras, 31 fueron donadas al MACA en 2021, y 13, que llegaron de Nueva York en 2024, fueron cedidas temporalmente para esta exposición.
Kara Walker nació en Stockton, California, en 1969, y se crió en Atlanta desde los 13 años. Estudió en el Atlanta College of Art, donde se graduó en 1991, y obtuvo un máster en la Rhode Island School of Design en 1994. Ha sido galardonada con numerosos premios, entre ellos el John D. and Catherine T. MacArthur Foundation Fellowship Award en 1997 y el United States Artists Eileen Harris Norton Fellowship en 2008. En 2012 fue admitida en la Academia Americana de las Artes y las Letras, y en 2019 fue nombrada académica honoraria de la Real Academia de Arte de Londres.
El trabajo de Walker explora cuestiones de violencia, identidad, raza y sexualidad, abordando el legado persistente de la esclavitud. Su obra ofrece una crítica del pasado histórico y examina los estereotipos raciales y de género contemporáneos. Conocida por sus siluetas de papel recortado, Walker utiliza el lenguaje de la sátira y los arquetipos para cuestionar las auto-percepciones de una nación, ofreciendo así una mirada subversiva sobre las influencias histórico-artísticas en sus obras, según Castells.
A través de diversas técnicas como el dibujo, el grabado, la escultura y el vídeo, Walker investiga la representación de la raza en el arte moderno y contemporáneo, proponiendo nuevas narrativas que desafían nuestras concepciones históricas. Las imágenes de Walker, inspiradas tanto en el realismo histórico como en lo imaginario, destacan por su emotividad, fuerza intelectual y extraordinaria belleza visual, aseguró la comisaria de la exhibición.