19 de agosto de 2026
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La proliferación de garrapatas y otros parásitos alarma al campo valenciano por el aumento de fauna salvaje

Agricultores de distintos puntos de la Comunitat Valenciana alertan de una mayor presencia de garrapatas, moscas borriqueras, pulgas y otros parásitos vinculados a animales silvestres. AVA-Asaja reclama medidas ante una situación que, según la organización agraria, está provocando picaduras, dificultades para trabajar en determinadas explotaciones y riesgos para personas y animales.

La presencia creciente de jabalíes, corzos, conejos, cabras montesas y muflones está generando preocupación entre los agricultores valencianos no solo por los daños que estos animales pueden ocasionar en los cultivos. El sector advierte también de otro problema asociado: la proliferación de parásitos e insectos que encuentran en la fauna silvestre huéspedes para alimentarse, reproducirse y desplazarse.

Entre ellos aparecen las garrapatas, la mosca borriquera, las pulgas o diferentes especies de moscas parásitas, cuya presencia está siendo denunciada en diferentes comarcas.

La situación que más inquietud está generando actualmente es la relacionada con las garrapatas. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) considera que el problema ha dejado de ser exclusivamente agrario y reclama una actuación de las administraciones.

Agricultores atendidos por picaduras de garrapata

AVA-Asaja asegura haber recibido testimonios de agricultores que han necesitado asistencia sanitaria después de sufrir picaduras, incluidos casos en los que se presentó fiebre y fue necesaria la hospitalización.

Otros trabajadores aseguran haberse encontrado numerosas garrapatas adheridas al cuerpo después de realizar labores agrícolas.

Las comunicaciones proceden de diferentes puntos de la provincia de Valencia, especialmente de zonas de la Ribera Alta, además de municipios como Picassent y Castelló de Rugat. También se han denunciado concentraciones importantes en áreas de la Plana Baixa, en Castellón.

Uno de los testimonios recogidos es el de un agricultor de Picassent que asegura haber acudido tres veces a Urgencias, una durante el pasado año y otras dos este año, por picaduras de estos parásitos.

En una de esas ocasiones, según relata, el ejemplar fue conservado para poder analizarlo posteriormente en caso de que aparecieran complicaciones.

Trabajar con manga larga y botas pese al calor

La presencia de estos artrópodos está modificando incluso la forma de trabajar en algunas explotaciones.

Agricultores explican que, pese a las elevadas temperaturas del verano valenciano, recurren a camisas de manga larga, pantalones resistentes y botas para reducir el riesgo de que las garrapatas alcancen la piel.

Después de abandonar la explotación, algunos trabajadores revisan cuidadosamente la ropa antes de entrar en casa para evitar transportar algún ejemplar.

AVA-Asaja sostiene que se trata de una situación que requiere medidas y advierte especialmente de la vulnerabilidad de quienes desarrollan diariamente su actividad en espacios agrícolas y forestales.

Jabalíes, corzos y conejos como huéspedes

Las garrapatas necesitan animales sobre los que alimentarse durante diferentes fases de su ciclo biológico. La fauna silvestre puede actuar como huésped y contribuir a su dispersión por el territorio.

Entre las especies señaladas por los agricultores se encuentran jabalíes y conejos, cuya presencia resulta habitual en numerosos espacios agrícolas de la Comunitat.

El problema no se limita, además, a quienes trabajan profesionalmente en el campo. Caminos rurales, parcelas, barrancos y espacios con vegetación también son frecuentados por senderistas, ciclistas, deportistas y familias.

Por ello, las organizaciones agrarias consideran que la cuestión debe analizarse más allá de los daños provocados directamente sobre los cultivos.

La expansión del corzo y la mosca borriquera

Otro de los fenómenos que preocupa especialmente es la aparición de la denominada mosca borriquera, relacionada en este caso con animales como los corzos.

AVA-Asaja ha advertido de un incremento de picaduras en determinadas zonas del interior de Castellón y teme que la expansión de las poblaciones de corzo facilite también la dispersión del parásito hacia otras áreas.

Estos animales pueden funcionar como huéspedes y, al desplazarse entre zonas forestales, explotaciones y entornos próximos a núcleos habitados, favorecer la extensión geográfica de los parásitos.

La mosca borriquera es un insecto hematófago, es decir, se alimenta de sangre. Presenta un cuerpo aplanado y resistente y dispone de fuertes garras que facilitan su fijación al pelo de los animales.

Sus picaduras pueden resultar especialmente molestas y dolorosas.

Riesgo también para perros y otros animales

Los agricultores advierten de que las consecuencias tampoco se limitan a las personas.

AVA-Asaja asegura haber tenido conocimiento de perros afectados por una elevada presencia de garrapatas y alerta del riesgo existente para mascotas y animales de explotaciones ganaderas.

La vigilancia de los animales adquiere así especial importancia después de permanecer en lugares con vegetación abundante.

La preocupación aumenta durante los meses de mayor actividad de determinados parásitos y en aquellos espacios donde coinciden fauna silvestre, animales domésticos y actividad humana.

Pulgas, miasis y otros parásitos asociados al medio rural

La lista de problemas denunciados por el sector es más amplia.

Los conejos pueden albergar pulgas y otros parásitos, mientras determinadas especies de moscas pueden provocar miasis, una infestación producida por larvas que se desarrollan sobre tejidos o cavidades de animales y, en determinadas circunstancias, también pueden afectar a personas.

También se señala a las cabras montesas por problemas relacionados con la sarna y a otras especies silvestres por su papel potencial como reservorios o vectores dentro de diferentes ciclos parasitarios.

En el caso del jabalí, la preocupación sanitaria del sector ganadero incluye además enfermedades animales como la tuberculosis bovina o la peste porcina, aunque se trata de riesgos distintos al problema concreto de las picaduras que están denunciando los agricultores.

Los agricultores piden controlar las poblaciones de fauna salvaje

Detrás de las denuncias aparece una reivindicación que el sector agrario lleva planteando desde hace años: una gestión eficaz de determinadas poblaciones de fauna silvestre cuando alcanzan densidades capaces de provocar daños importantes.

Los agricultores consideran que la expansión de algunas especies incrementa los perjuicios sobre cultivos y puede favorecer simultáneamente la circulación de determinados parásitos.

AVA-Asaja reclama por ello una respuesta coordinada de las administraciones y considera necesario estudiar medidas que permitan reducir los riesgos tanto para las explotaciones como para las personas que trabajan o frecuentan el medio rural.

La alarma actual se concentra especialmente en las garrapatas, ante los casos de picaduras comunicados por agricultores valencianos y las dificultades que aseguran estar encontrando para trabajar en algunas zonas.

El problema que denuncia el campo valenciano ya no se limita, por tanto, a los cultivos dañados por jabalíes, conejos o corzos. La preocupación se extiende ahora a los parásitos que acompañan a esa fauna y a sus posibles consecuencias para trabajadores, vecinos y animales domésticos.

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