Un gesto a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Eso fue exactamente lo que ocurrió en pleno centro de Alicante, donde dos agentes de la Policía Nacional lograron salvar la vida de un niño de tres años que se encontraba al borde de la asfixia.
El menor estaba inmóvil, con graves dificultades para respirar y los labios amoratados, cuando fue atendido de urgencia por los policías, que se encontraban fuera de servicio en ese momento.
El niño estaba en brazos de su madre y no respondía
Los hechos se produjeron cuando una mujer, visiblemente alterada, se acercó pidiendo ayuda a las inmediaciones de la Comisaría de Distrito Centro. Llevaba en brazos a su hijo, que no reaccionaba a estímulos y presentaba claros signos de falta de oxígeno.
Los agentes actuaron de inmediato. Tumbaron al menor sobre el capó de un vehículo policial y comprobaron que apenas respiraba. Su estado era crítico.
Detectaron una obstrucción que impedía el paso del aire
Tras una rápida exploración, los policías observaron que la lengua del niño estaba inflamada y colocada en una posición anómala, bloqueando las vías respiratorias. Esa situación estaba impidiendo la entrada de aire y provocando la asfixia.
Sin perder tiempo, realizaron maniobras para liberar las vías respiratorias. Pocos segundos después, el menor comenzó a reaccionar y a recuperar la respiración de forma progresiva.
Mantuvieron al menor estable hasta la llegada de los sanitarios
Mientras esperaban a los servicios de emergencia, los agentes colocaron al niño en posición lateral de seguridad y permanecieron pendientes de su estado, estimulándolo para evitar una nueva pérdida de conciencia.
Minutos después llegó una dotación sanitaria, que confirmó la mejoría del menor y procedió a su traslado, junto a su madre, al Hospital de San Juan de Alicante.
Evolución favorable y alta médica
El niño permaneció varias horas en observación hospitalaria como medida preventiva. Finalmente, y tras comprobar que se encontraba fuera de peligro, fue dado de alta.
La actuación rápida y decisiva de los agentes resultó clave para evitar un desenlace trágico. Un ejemplo más de cómo la intervención inmediata puede salvar vidas incluso fuera del horario de servicio.