3 de diciembre de 2025
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La UPV diseña un “traductor” para conectar los ordenadores cuánticos con las redes de fibra actuales

La UPV diseña un “traductor” para conectar los ordenadores cuánticos con las redes de fibra actuales

Los ordenadores cuánticos se perfilan como una de las grandes revoluciones tecnológicas de las próximas décadas, pero aún queda un desafío clave por resolver: cómo integrarlos en las redes de comunicación que ya usamos a diario. Con este objetivo, la Universitat Politècnica de València (UPV) lidera el proyecto Q-FACE, una iniciativa que busca crear un sistema capaz de enlazar la computación cuántica con las actuales redes ópticas de telecomunicaciones.

Q-FACE: un puente entre el mundo cuántico y la fibra óptica

El proyecto Q-FACE forma parte del Plan de Comunicación Cuántica de la Comunitat Valenciana, en el que colaboran la Universitat de València, la Universidad de Alicante y la Universidad CEU Cardenal Herrera. Entre todas impulsan una apuesta conjunta para situar a la Comunitat como referente en tecnologías cuánticas aplicadas a sectores como las telecomunicaciones, la ciberseguridad o la salud.

La meta de Q-FACE es desarrollar un dispositivo integrado que actúe como un auténtico “puente” entre los ordenadores cuánticos y las redes ópticas tradicionales. En la práctica, se trataría de lograr que ambos sistemas “hablen el mismo idioma”, de modo que los futuros procesadores cuánticos puedan enviar y recibir información a través de la fibra óptica ya desplegada, sin necesidad de construir desde cero toda la infraestructura.

Según explica el catedrático de la UPV y responsable del proyecto, Alejandro Martínez, el objetivo es que “los ordenadores cuánticos del futuro puedan conectarse con las redes que utilizamos hoy”, traduciendo las señales cuánticas al lenguaje de la luz, la base de las telecomunicaciones de larga distancia actuales.

Un “traductor” entre microondas cuánticas y luz óptica

El núcleo tecnológico del proyecto consiste en diseñar una interfaz integrada capaz de convertir señales cuánticas de microondas en señales ópticas y viceversa, de forma eficiente y estable. Para ello, el equipo plantea utilizar un oscilador mecánico como componente intermediario.

Aunque se trata de un proceso altamente complejo desde el punto de vista físico y de ingeniería, los investigadores lo resumen con una imagen sencilla: crear un “traductor” fiable entre el mundo cuántico y las redes de fibra que ya recorren ciudades y países. Un paso imprescindible para hacer realidad las futuras comunicaciones cuánticas seguras y acercarlas al uso cotidiano.

De la investigación básica a las aplicaciones reales

Para Martínez, uno de los aspectos más interesantes de Q-FACE es que combina investigación puntera con un objetivo muy concreto y práctico: sentar las bases para que, en un futuro no tan lejano, sea posible interconectar ordenadores cuánticos a larga distancia usando la misma red que soporta hoy internet, la telefonía o las grandes plataformas digitales.

La posibilidad de enviar información cuántica por fibra óptica abre la puerta a servicios con altísimos niveles de seguridad y confidencialidad, una prioridad creciente para sectores como las finanzas, la administración pública, la defensa o la sanidad.

Una colaboración multidisciplinar en clave valenciana

Q-FACE es también un ejemplo de trabajo multidisciplinar. En el proyecto participan especialistas en física, ingeniería, fotónica y telecomunicaciones, coordinados desde la UPV y en estrecha colaboración con las otras universidades implicadas.

El objetivo común es acercar la tecnología cuántica a la vida real, de forma progresiva, a través de proyectos con aplicaciones tangibles. En total, Q-FACE se integra en un conjunto de once proyectos incluidos en el Plan de Comunicación Cuántica, que abordan distintas líneas de investigación y desarrollo en este campo emergente.

La Comunitat Valenciana, hacia un papel protagonista en la revolución cuántica

Con iniciativas como Q-FACE, la UPV, UV, UA y CEU Cardenal Herrera aspiran a consolidar a la Comunitat Valenciana como un polo de innovación cuántica a escala nacional e internacional. Más allá de los avances científicos, el objetivo es generar talento, tejido tecnológico y nuevas oportunidades en ámbitos estratégicos como las telecomunicaciones, la ciberseguridad y las aplicaciones sanitarias.

La conectividad entre ordenadores cuánticos y las redes actuales es uno de los grandes retos globales de los próximos años. Desde València, el proyecto Q-FACE quiere aportar una pieza clave de ese puzle: el “traductor” que permita a la computación cuántica integrarse, paso a paso, en la infraestructura de comunicaciones que ya conecta el mundo.

Etiquetas: UPV, cuantica, telecomunicaciones, innovacion, valencia

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