Las cámaras de la Zona de Bajas Emisiones de Valencia no han comenzado a sancionar
El esperado encendido de las cámaras de videovigilancia encargadas de monitorear el cumplimiento de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Valencia, previsto para el 1 de diciembre, no tuvo el impacto esperado. La falta de aprobación de la ordenanza por parte del pleno del Ayuntamiento ha dejado inoperantes las más de 270 cámaras instaladas en la ciudad, que este lunes no han podido imponer sanciones a los infractores. La falta de consenso entre los grupos municipales ha impedido que se avance en este sentido, ya que nuevamente no se logró un acuerdo en la sesión plenaria extraordinaria celebrada hoy, al igual que ocurrió en noviembre y octubre. En aquella ocasión, Vox rompió un acuerdo previo tras haber apoyado la medida en cinco ocasiones anteriores.
Aunque los sistemas de videovigilancia están activos, no se ha procedido a sancionar a los vehículos etiquetados como A y provenientes de fuera de la provincia de Valencia, según estaba previsto. Esto se debe a la decisión de seguir adelante con el cronograma establecido con la UTE adjudicataria y la Junta de Gobierno Local, que confirmó el inicio del sistema sin una base legal clara.
El objetivo de la implementación de estos equipos es monitorizar y analizar el tránsito vehicular, identificando las etiquetas, la tipología y el origen de los automóviles. Esto permitirá la elaboración de estudios estadísticos para entender los patrones de movilidad y evaluar el impacto de las políticas para fomentar la movilidad sostenible, tales como el aumento del transporte público, la implementación de nuevos carriles bici y la mejora de la accesibilidad peatonal.
La ejecución de este contrato ha sido coordinada por el servicio de Movilidad dentro del marco del plan de recuperación financiado por la Unión Europea, conocido como Next Generation EU. La planificación para el 1 de diciembre siguió el calendario establecido en la ordenanza que fue aprobada provisionalmente en febrero.
El sistema abarca el suministro e instalación de equipos en calles para controlar el tráfico en la ZBE y medir con precisión la contaminación atmosférica y los gases de efecto invernadero. Esto incluye cámaras de lectura automática de matrículas, sensores medioambientales y paneles de información variable. Asimismo, implica la ampliación de redes eléctricas y de telecomunicaciones necesarias para el funcionamiento de los equipos y su conexión con la red municipal. Se contempla también un sistema avanzado para observar y controlar la calidad del aire, con el fin de estudiar la relación entre los patrones de movilidad y el ambiente. Todas estas medidas buscan garantizar el funcionamiento seguro y eficiente de la ZBE.