19 de agosto de 2026
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Las fotolineras ganan terreno en España: cargar el coche eléctrico directamente con la energía del sol

Las estaciones de recarga alimentadas con paneles fotovoltaicos comienzan a abrirse paso en las carreteras españolas. El sector de la movilidad eléctrica ve potencial en un modelo que puede reducir costes, aliviar la red y aprovechar las numerosas horas de sol, aunque su implantación todavía es incipiente.

Las gasolineras del futuro podrían tener cada vez menos surtidores y más placas solares. Las denominadas fotolineras, estaciones destinadas a recargar vehículos eléctricos utilizando energía procedente de instalaciones fotovoltaicas, comienzan a ganar protagonismo en España.

El modelo aprovecha una de las principales ventajas energéticas del país, la elevada disponibilidad de radiación solar, y la combina con el progresivo crecimiento del parque de vehículos eléctricos.

La implantación todavía es reducida, pero algunas compañías ya trabajan con la vista puesta en la próxima década. La empresa española Eranovum prevé alcanzar alrededor de 1.500 puntos de recarga alimentados con energía fotovoltaica en 2030, según las previsiones trasladadas por Álvaro Gutiérrez.

Ese despliegue podría traducirse en unas 20 o 30 fotolineras situadas en las principales autovías españolas.

¿Qué es exactamente una fotolinera?

Una fotolinera es una estación pública de recarga de vehículos eléctricos en la que la electricidad procede, total o parcialmente, de paneles solares fotovoltaicos.

Las placas pueden instalarse sobre marquesinas, cubiertas de edificios o estructuras próximas a los cargadores.

El planteamiento permite combinar en un mismo espacio la generación de electricidad renovable y su utilización directa para cargar los vehículos.

Arturo Pérez de Lucia, director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive), considera esta fórmula «una de las combinaciones más interesantes para avanzar hacia una movilidad verdaderamente descarbonizada».

Cargar el coche mientras las placas producen electricidad

Una de las principales ventajas aparece cuando la recarga coincide con las horas de mayor producción solar.

La electricidad generada por las propias instalaciones puede contribuir a reducir el coste energético y disminuir la dependencia de la red eléctrica, además de favorecer el autoconsumo.

Sin embargo, una fotolinera no significa necesariamente que un vehículo funcione exclusivamente con la electricidad que están produciendo las placas solares en ese preciso momento.

La generación fotovoltaica depende tanto de la hora del día como de las condiciones meteorológicas. Por ello, estas instalaciones suelen estar conectadas también a la red eléctrica y, en determinados proyectos, incorporan sistemas de almacenamiento mediante baterías.

La combinación permite mantener el servicio cuando la producción solar resulta insuficiente.

El problema de conseguir suficiente potencia junto a las carreteras

El desarrollo de grandes redes de recarga rápida tiene un obstáculo añadido: disponer de suficiente potencia eléctrica exactamente en los lugares donde se necesitan los cargadores.

Este problema adquiere especial importancia en las carreteras interurbanas y en determinadas zonas alejadas de grandes núcleos de población.

Desde Eranovum señalan precisamente que uno de los aspectos más críticos actualmente es conseguir la potencia necesaria en puntos de carretera con elevada demanda.

Una instalación fotovoltaica puede contribuir a reducir parcialmente esa dependencia al producir electricidad en el propio emplazamiento.

Según Aedive, las fotolineras también podrían aumentar la disponibilidad de cargadores en lugares donde la red presenta limitaciones y aliviar parte de la demanda sobre la infraestructura eléctrica durante determinadas horas.

Paneles solares, cargadores y baterías

La evolución tecnológica podría reforzar todavía más este modelo.

Una estación puede combinar tres elementos fundamentales: generación solar, almacenamiento mediante baterías y cargadores para vehículos eléctricos.

Durante las horas de elevada radiación solar, las placas producen electricidad que puede utilizarse directamente para cargar vehículos o almacenarse para consumirla posteriormente.

La red eléctrica actuaría como respaldo cuando la producción propia y la energía almacenada no fueran suficientes.

Eranovum señala que algunas de sus instalaciones fotovoltaicas proyectadas necesitan actualmente una pequeña conexión eléctrica de potencia limitada en baja tensión, aunque la compañía considera que la evolución de la tecnología podría reducir todavía más esta dependencia.

Alemania y Países Bajos ya desarrollan este modelo

España no parte de cero. Otros países llevan tiempo experimentando con la integración de energía solar y movilidad eléctrica.

Alemania cuenta con proyectos que combinan instalaciones fotovoltaicas, baterías y cargadores rápidos, mientras que en Países Bajos se han desarrollado estaciones con marquesinas solares tanto en aparcamientos públicos como privados.

También existen experiencias en Estados Unidos, especialmente vinculadas a empresas y campus tecnológicos, y en Japón, donde algunos proyectos combinan generación solar y almacenamiento para reforzar la resiliencia energética.

La tendencia general pasa precisamente por integrar las fotolineras con la red convencional en lugar de concebirlas como instalaciones completamente aisladas.

¿Son rentables las fotolineras?

La rentabilidad dependerá en gran medida de dónde se instalen y de cómo se utilicen.

Aedive considera que pueden convertirse en un «complemento estratégico» para la movilidad eléctrica, especialmente en emplazamientos con suficiente espacio, elevada irradiación solar y una demanda de recarga relativamente previsible.

Su potencial aumenta cuando los vehículos utilizan los cargadores precisamente durante las horas en las que existe mayor producción fotovoltaica.

También podrían resultar especialmente interesantes en zonas rurales o lugares donde la capacidad de la red eléctrica sea limitada, sobre todo cuando las placas solares se combinan con sistemas de almacenamiento.

España mira a 2030

El gran reto será pasar de proyectos todavía relativamente puntuales a una red capaz de acompañar el crecimiento del vehículo eléctrico.

Las previsiones de Eranovum apuntan hacia 1.500 puntos de recarga fotovoltaica para 2030 y entre 20 y 30 fotolineras en las principales autovías españolas.

Su expansión dependerá de factores como la inversión necesaria, la disponibilidad de terrenos, las conexiones a la red, el almacenamiento mediante baterías y, fundamentalmente, la evolución de la demanda de recarga.

España dispone, sin embargo, de un recurso especialmente favorable para desarrollar esta infraestructura: muchas horas de sol capaces de convertir los aparcamientos y estaciones de recarga en pequeños centros de producción energética.

La fotolinera plantea así un cambio sencillo de concepto: que parte de la electricidad necesaria para recorrer kilómetros con un vehículo eléctrico pueda producirse en el mismo lugar donde el conductor se detiene a recargar.

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