En una casa es esencial que todos sus aparatos y electrodomésticos funcionen adecuadamente desde el primer momento y es importante por tanto el tener un buen servicio de reparación para ellos, no solo como forma de ahorrar dinero para las familias y afrontar la crisis económica mundial que se avecina , sino para evitar cantidades significativas de desperdicios de electrodomésticos.
Solo se repara el 40% de las averías electrónicas, lo que supone un impacto ambiental que varía desde enormes emisiones de carbono hasta la contaminación de las fuentes de agua y las cadenas de suministro de alimentos.
Es por eso que contar con un buen servicio técnico en Valencia, dedicado a la reparación y mantenimiento de electrodomésticos, puede ser una muy buena idea. Sobre todo, teniendo en cuenta que sus profesionales guardarán todas las medidas de seguridad necesarias en el caso de tener que acudir a nuestra vivienda en tiempos tan complicados de pandemia como los que estamos viviendo. Además, contratar los servicios de un servicio técnico puede ser de gran ayuda para ahorrar, ya que conseguiremos arreglar un electrodoméstico en lugar de tener que sustituirlo por uno nuevo. Y de esta forma los consumidores recuperarán mucho poder para contribuir a la sostenibilidad del planeta y combatir la proliferación salvaje de basura electrónica.
Este cambio de cultura del consumismo masivo es imprescindible y fundamental que lo asuman las nuevas generaciones europeas. Un cambio que debería permear a todos los niveles a la educación, y a todos los sectores de innovación implicados. Europa parece que está actuando en esto como un agente global que da ejemplo al mundo de cuál es el buen camino. ¡No lo tires, arréglalo!
Otro de los factores por el que nos tenemos que plantear la reparación es el alto costo de estos artefactos del hogar, aparte de lo ya comentado sobre la conciencia de impacto medioambiental. Esto está ligado a un uso más cuidadoso de los electrodomésticos y de brindarles el mantenimiento adecuado, dejando de lado el “usar y tirar” que estuvo vigente por mucho tiempo, en pleno auge y aparición de estos artefactos.
Es importante acudir a especialistas en el tema en el momento de la reparación de electrodomésticos, ya que tienen conocimiento de las marcas, de sus repuestos y ofrecen un mantenimiento luego de ser reparado, si llega a aparecer algún inconveniente.

La obsolescencia planificada
En sesión plenaria el Parlamento Europeo, el pasado 25 de noviembre, se decidió garantizar a los ciudadanos europeos el “Derecho a la reparación” y aprobó por 395 votos a favor, 94 en contra y 207 abstenciones, una ley para “promover un mercado único más sostenible mediante la reutilización y las reparaciones y acabar con las prácticas que acortan la vida útil de los productos.”
Cualquier artefacto fabricado en serie debe encarnar un perfecto equilibrio entre forma y función, con el mayor grado posible de buena estética. Y su propósito esencial es satisfacer con eficiencia una necesidad humana de la forma más ergonómica y fácil.
Esto viene para combatir la obsolescencia programada o planificada, una programación perversa del fin de la vida útil de un producto industrial, de forma que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante durante su concepción y diseño, el dispositivo se convierta en obsoleto, no funcional, inútil o inservible, mediante diversos procedimientos incluyendo políticas de diseño ad hoc que incluyen, desde renuncias a estándares, o sucesivas y absurdas incompatibilidades, a falta programada de repuestos y discontinuidad de versiones. Obviamente esto genera millones de compras obligadas de otro nuevo dispositivo de sustitución, con pingües beneficios para la empresa.
Todo ello ha conducido, irracionalmente, a crear ingentes cantidades de basura electrónica, como hemos comentado, sobre todo en países del tercer mundo de Asia y África, donde no hay medios de reciclaje; y a desperdiciar gran cantidad de elementos electrónicos que podrían ser funcionales aún durante mucho tiempo. Que Europa haya decidido por fin dejar de contribuir a ello es un enorme cambio.
En marzo de 2021 entrará en vigor el primer reglamento de ecodiseño que definirá las normas de reparación y vida útil. Eso va a tener enormes consecuencias para cualquier fabricante que quiera vender en el mercado europeo ya que obliga, a partir de ahora, a que quienes fabriquen frigoríficos, aspiradoras, lavadoras, lavavajillas u ordenadores para los europeos tendrán que asegurarse de que sus componentes sean reemplazables por otra unidad mediante herramientas comunes. Los manuales de instrucciones deberán ser accesibles para las empresas especializadas en los idiomas de la UE. Y el proceso de todo ello, ágil y no burocrático. Los productores deberán suministrar las piezas de repuesto en un plazo de 15 días.