La borrasca Leonardo ha cambiado por completo el ritmo de vida de miles de familias andaluzas. Lo que iba a ser una semana normal se ha transformado en jornadas de niños en casa, trabajo remoto forzado y desplazamientos imposibles, todo por un temporal que no da tregua.
Lluvias intensas, viento fuerte y riesgo de inundaciones han obligado a suspender clases, cerrar comercios y cortar decenas de carreteras, especialmente en las provincias de Sevilla, Cádiz, Córdoba, Huelva y Málaga.
La vida doméstica como solución de emergencia
En muchas casas, la escena se repite: despertadores sin prisas, desayunos improvisados y ordenadores ocupando la mesa del comedor.
Gloria, madre de dos niñas en Sevilla, explica que ha tenido que reorganizarlo todo:
“Con los colegios cerrados no hay otra opción. Hoy tocaba oficina, pero desde casa”.
Noelia, diseñadora de interiores, se llevó el portátil a última hora al prever lo que venía:
“Ya sabíamos que el temporal iba en serio. Menos mal que puedo teletrabajar, porque moverme hoy es imposible”.
Clases suspendidas y alerta máxima
Salvo en Almería, toda Andalucía ha suspendido la actividad lectiva, activando además el nivel más alto del plan de emergencias por riesgo de inundaciones.
Protección Civil ha recomendado:
- Evitar desplazamientos innecesarios.
- No circular por carreteras secundarias.
- Extremar precauciones cerca de ríos y ramblas.
Más de 80 carreteras afectadas
El temporal ha dejado más de 80 vías cortadas por acumulación de agua, desprendimientos o desbordamientos. A esto se suma la decisión de suspender varios servicios ferroviarios, al no poder garantizar la seguridad en algunos tramos.
Para muchos trabajadores, la única alternativa real ha sido quedarse en casa, lo que ha convertido el teletrabajo en una medida de emergencia más que en una opción voluntaria.
Una borrasca que no es una más
Leonardo no está siendo un simple episodio de lluvia. Los meteorólogos la sitúan entre las borrascas más intensas de la temporada, con acumulaciones de agua excepcionales en puntos como la sierra de Cádiz y el interior de Sevilla.
Mientras tanto, la rutina andaluza sigue en modo pausa:
- Agenda vacía.
- Niños sin clase.
- Oficinas improvisadas en el salón.
- Y la vista fija en el cielo, esperando que pase el temporal.
Porque, de momento, en gran parte de Andalucía, el día a día lo marca el parte meteorológico.