Los frescos de los ángeles músicos de la Catedral de Valencia serán nuevamente restaurados
Los frescos de los ángeles músicos de Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio en la Catedral de Valencia, descubiertos en 2004 tras estar ocultos durante 232 años bajo una bóveda barroca, serán restaurados otra vez para eliminar problemas de humedad identificados recientemente. Salvador Vila, arquitecto restaurador de la Catedral, explicó que se instalará un andamio en la cúpula central a finales de este año para comenzar con la restauración de estas pinturas del siglo XV a inicios de 2026.
Esta iniciativa constituye la segunda fase de un proyecto de restauración que primero abordó la estructura externa del monumento, incluyendo la cubierta, el ábside, los ventanales y las gárgolas, además de reparar grietas adyacentes a las ventanas. Los próximos trabajos se focalizarán en corregir las eflorescencias detectadas en algunas partes de los frescos, así como en mejorar la ventilación y controlar la iluminación que ingresa por los ventanales.
En el exterior, ya se removieron los andamios tras encontrar soluciones para las humedades. Como detalló Vila, al construirse la Catedral hace 700 años con piedra porosa, se realizaron intervenciones en contrafuertes, dovelas y gárgolas. Estas últimas se desmontaron y prolongaron cincuenta centímetros para alejar el agua de la piedra, ya que se habían observado humedades internas coincidentes con las gárgolas. También se instalaron conductos de zinc en su interior para evitar la filtración de agua.
Actualmente, se espera la autorización de la dirección general de Patrimonio para intervenir en las áreas de los frescos de los ángeles músicos afectadas por eflorescencias. Tres empresas han presentado ofertas para llevar a cabo estos trabajos, que se estima durarán seis meses.
Además de resolver las condiciones impuestas por Cultura para obtener los permisos, como el control de la luz mediante filtros especiales o el cambio de vidrios, se realizará un estudio de las condiciones de temperatura y ambientales, dado que la Catedral recibe actualmente más visitantes que en el siglo XV. Los sensores que monitorizan las condiciones de humedad, temperatura y movimientos sísmicos, coordinados originalmente por Fernando García de la Universitat Politècnica de Valencia, se modernizarán al finalizar las obras, según indicó Vila.