Los ataques al personal e instalaciones de Salud se han convertido en algo habitual en países en conflicto

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Se cumplen 20 años del asesinato de 6 miembros de la Cruz Roja en Chechenia

n Sólo en Siria se han registrado más de 120 ataques contra el personal e instalaciones de Salud este año. En un solo día, el pasado 14 de noviembre, fueron bombardeados 4 clínicas.

n Más de 20 miembros de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja mueren cada año en cumplimiento de su deber, mientras prestan asistencia para salvar vidas.

El 17 de diciembre de 1996, 6 delegados de Cruz Roja fueron asesinados en un hospital en Chechenia (4 de ellas, enfermeras; una, española). Desde entonces, el 17 de diciembre se ha convertido en un día dedicado a la memoria de todos los colegas y amigos que son asesinados durante el desempeño de sus funciones.

Y la inseguridad del personal de Salud sigue constituyendo una gran preocupación para Cruz Roja ya que los ataques tanto contra este personal como contra las instalaciones de Salud se están convirtiendo en algo habitual en diferentes países en conflicto. “Hay reglas para los tiempos de guerra y no podemos acostumbrarnos a que se bombardeen hospitales y se ataque a su personal de Salud. No son daños colaterales. Muy a menudo se trata de una violación al derecho internacional. Las guerras sin límites son guerras sin fin”, recalca Javier Senent, presidente de Cruz Roja Española.

Sólo en Siria se han registrado más de 120 ataques contra el personal e instalaciones de Salud este año, que se suman a 135 ataques en 2015 y 93 en 2014. Pese a la actual escalada de las hostilidades y la desesperada situación de la población, sólo uno de los nueve hospitales de Alepo oriental sigue funcionando al 100% y cuatro están completamente fuera de servicio.

En Yemen, desde que comenzó el actual conflicto en 2015, se han reportado al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) más de 160 ataques a hospitales, clínicas y agentes de salud. Queda en funcionamiento menos de la mitad de las instalaciones de salud del país. Cada día mueren unas 20 personas, entre hombres, mujeres y niños, muchos de ellos a causa de heridas tratables y enfermedades curables, porque los medicamentos que necesitan no están disponibles y los hospitales no funcionan.

En Irak: el año pasado, los hospitales y otros centros de salud sufrieron daños, destrucción y saqueos, lo que ha impedido a los civiles obtener servicios médicos en las provincias gravemente afectadas por el conflicto. En algunas zonas, más del 45% de los profesionales de la salud han huido desde 2014.

Afganistán, Libia, Sudán del Sur, y la lista sigue: los ataques contra los pacientes y los agentes de salud que atienden a personas heridas y enfermas durante los conflictos armados constituyen uno de los actos más atroces que amenazan nuestra humanidad. Debido a esta violencia, innumerables personas resultan muertas o quedan discapacitadas; las parturientas no pueden llegar al hospital a tiempo porque las ambulancias que las van a buscar son atacadas; las personas mayores que sufren enfermedades crónicas no pueden recibir el tratamiento que necesitan; los niños no pueden recibir sus vacunas. Los bebés prematuros no pueden permanecer en las incubadoras después de los ataques aéreos contra los hospitales y los médicos ven morir a sus pacientes por falta de medicamentos.

Los Estados deben cumplir sus compromisos y poner fin a esta violencia. Instamos a las partes en los conflictos actuales a respetar los hospitales y demás estructuras civiles y protegerlos de las hostilidades. Los gobiernos que pueden influir en las partes beligerantes deben presionarlas para que cumplan las obligaciones que les impone el derecho internacional humanitario.

Encuesta mundial sobre los Convenios de Ginebra

Una encuesta realizada por el CICR sobre cómo personas de diferentes partes del mundo perciben una serie de cuestiones relativas a la guerra señala un fuerte apoyo a la idea de que las guerras deben tener límites. Por el contrario, revela opiniones sumamente preocupantes sobre la tortura y las víctimas civiles. Más de 17.000 personas fueron entrevistadas en el marco de esta encuesta, que se realizó entre junio y septiembre de 2016 en dieciséis países. Diez de estos países, incluidos Irak, Afganistán y Sudán del Sur, estaban atravesando en ese momento una situación de conflicto armado. Los países que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (conocido como el P5, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) también participaron en la que ha sido la mayor encuesta de este tipo realizada por el CICR.

Ocho de cada diez entrevistados dijeron que los combatientes deben evitar lo más posible a los civiles al atacar al enemigo. La misma proporción de personas sostuvo que está mal atacar hospitales, ambulancias y trabajadores de la salud para debilitar al enemigo.

Sin embargo, un alarmante 36% de encuestados cree que los combatientes enemigos capturados pueden ser sometidos a tortura para obtener información militar importante. Solo una proporción levemente inferior a la mitad de los encuestados este año (48%) consideró que está mal recurrir a esa práctica, en comparación con un 66% en una encuesta realizada en 1999. Un 16% de los encuestados dijo no saber la respuesta.

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