“Estamos en una situación de grave peligro por falta de personal, las peleas entre presos son habituales, tienen objetos punzantes y debería haber 130 funcionarios más para poder controlarlos mejor y evitar tantas reyertas”. Son las declaraciones de Alberto Téllez, delegado sindical de Acaip-UGT, a 20minutos, tras la última brutal pelea en el centro penitenciario de Picassent (Valencia), el más grande de España.
Este pasado sábado, 30 reclusos peligrosos y multirreincidentes se enfrentaron de dos bandas opuestas se enfrentaron arrojándose bandejas, sillas y mesas “por un problema de deudas por trapicheos”, según explica Alberto Téllez.
“Afortunadamente en esta ocasión no resultó herido grave ningún funcionario por auténtica suerte pero estamos completamente expuestos y en una situación de grave peligro”, alerta el delegado de ACAIP-UGT.
El funcionario de prisiones denuncia “el maltrato desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias hacia el Centro Penitenciario de Valencia, tanto en la dotación de elementos de seguridad, como en la infradotación de personal, lo que supone que haya unos 130 trabajadores por debajo del mínimo previsto en la Relación de Puestos de Trabajo del centro”.
En su opinión, “esta falta de personal es sobre todo acuciante en los puestos que están en contacto directo con los internos”. De hecho, según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior, a fecha 21 de junio de este año había 64 funcionarios encargados de custodiar a los internos menos de los que debería. Y la situación empeora cada día ya que no cesan las jubilaciones, pases a segunda actividad…debido al envejecimiento de la plantilla del centro”.de la cárcel de Picassent
Según alertan desde ACAIP, “esta situación pone en grave riesgo la seguridad del centro penitenciario, de sus trabajadores y la de los internos”.
El pasado sábado se produjo una multitudinaria pelea en el módulo 28 del centro de Picassent. Se trata de un módulo que alberga alrededor de 30 internos multirreincidentes, que han protagonizado numerosas reyertas durante su trayectoria penitenciaria, y muchos han estado clasificados en primer grado (el que se aplica a los internos más peligrosos del sistema penitenciario español).
Durante el transcurso de la cena, mientras todos los internos se encontraban en el comedor, uno agarró por el cuello a otro y en seguida comenzó una batalla campal en la que las bandejas metálicas utilizadas para recoger la comida volaban por los aires entre los dos bandos que se habían formado. También las sillas y las mesas.
A consecuencia de los hechos resultaron lesionados varios internos, incluso dos de ellos tuvieron que salir al hospital extra penitenciario para ser atendidos.
En ese módulo 28 debería haber 4 funcionarios de servicio, sin embargo, ese día, solamente había 3, y sólo dos de ellos trabajan de forma habitual en el mismo.