16 de junio de 2026
4 mins read

Los niños festejan a Sant Vicent Ferrer en el centro del Cap i Casal

Una multitudinaria procesión infantil inundó de color la calle San Vicente con bailes de gigantes y cabezudos, culminando con una espectacular y ensordecedora traca kilométrica desde San Agustín hasta la plaza de la Calle del Abad

.

Redacción | valencianoticias.com Martes, 16 de junio de 2026

Ayer por la tarde se escribió una nueva página de oro en el secular libro de las tradiciones valencianas. En un ambiente donde la devoción religiosa se entrelazó de forma indisoluble con el orgullo vecinal y el fervor popular, se celebraron la Misa Mayor y la posterior procesión de las Fiestas de los Niños de la Calle de San Vicente. El momento cumbre de la jornada se alcanzó con la solemne entronización de la imagen de Sant Vicent Ferrer en su histórico casilicio, ubicado en la plaza de la Calle del Abad. La celebración no solo revalidó la inquebrantable vitalidad de este festejo, que hunde sus raíces en el primer tercio del siglo XVII (año 1625), sino que dejó una estampa imborrable para la memoria colectiva de la ciudad al culminar con una atronadora e interminable traca valenciana de casi un kilómetro de longitud.

Los actos oficiales comenzaron con la celebración de la solemne Misa Mayor en la Iglesia de San Agustín, un oficio litúrgico marcado por la sobriedad y la emotividad, donde se dieron cita centenares de feligreses, antiguos residentes del barrio y las autoridades locales de la Clavaría. Durante la homilía, se ensalzó la figura del santo dominico y, de manera muy especial, se recordó el espíritu fundacional de estas fiestas: la protección, cuidado y protagonismo absoluto de la infancia, un legado que los organizadores han logrado preservar de manera intacta a pesar de las incesantes transformaciones urbanas y la progresiva gentrificación que afecta al centro histórico de la capital del Turia.

[Una pareja de clavarios infantiles, ataviados con ricos trajes de la indumentaria tradicional valenciana, desfila portando cirios durante la procesión general]

El color de la comitiva y las danzas rituales

Al término de la eucaristía, las campanas anunciaron el inicio de la procesión general, un cortejo que desbordó alegría y tipismo por cada uno de sus costados. El desfile estuvo encabezado por los elementos más simbólicos y antiguos del folclore valenciano. El rítmico y ancestral sonido del tabal i dolçaina marcó el compás para la aparición de las danzas tradicionales, ejecutadas con asombrosa precisión por grupos estables que custodian estas artes coreográficas. A su paso, los tradicionales gigantes y cabezudos (gegants i cabuts) hicieron las delicias de los más pequeños y arrancaron las sonrisas de los mayores, abriendo paso a la comitiva oficial con sus característicos bailes e interacciones con el público congregado en las aceras.

El núcleo de la procesión estuvo compuesto por una densa y colorida marea humana conformada por decenas de niños de diferentes edades. Ataviados con minuciosos y riquísimos trajes de la indumentaria tradicional valenciana, los pequeños portaban cirios y ramos, reflejando en sus rostros una mezcla de solemnidad y entusiasmo. Los clavarios infantiles, un niño y una niña que ostentan la máxima representación de la fiesta durante este ejercicio, presidieron el trayecto con una dignidad admirable, arropados en todo momento por los miembros de la Clavaría y por sus familias, quienes año tras año regresan al viejo distrito para cumplir con el rito familiar. El desfile contó además con la destacada presencia de la Fallera Mayor de Valencia y su Corte de Honor, junto a los cuadros de comisiones falleras de la zona.

La entronización en la plaza de la Calle del Abad

El traslado procesional dibujó su itinerario a lo largo del emblemático eje comercial e histórico de la calle de San Vicente, partiendo desde las inmediaciones de la plaza de San Agustín. A medida que el anda procesional que portaba la venerada imagen de Sant Vicent Ferrer avanzaba, el fervor iba en aumento. Los vítores al paso del santo y los aplausos se sucedieron en un recorrido que se vio arropado por una masiva asistencia de valencianos y visitantes, atraídos por la singularidad de una fiesta que posee un sabor puramente vecinal.

La comitiva prosiguió su marcha pausada hasta adentrarse en la plaza de la Calle del Abad. En este punto neurálgico y cargado de simbolismo para la corporación vicentina se ubicaba el monumental casilicio exterior, bellamente ornamentado para la ocasión. Con sumo cuidado y bajo un respetuoso silencio que sobrecogió a los presentes, la imagen de Sant Vicent Ferrer fue alzada e instalada en el Altar de los Niños, al ritmo lento de las notas del Himno de la Comunitat Valenciana, quedando así oficialmente entronizada. Este acto marca formalmente el inicio del periodo en el que el santo protector vigila y preside las representaciones y festejos callejeros que se sucederán durante las próximas jornadas.

Un estruendo kilométrico que estremeció el asfalto

Sin embargo, el protocolo puramente religioso dio paso de inmediato a la máxima expresión del júbilo valenciano: el fuego y la pólvora. Apenas se aseguró la imagen en su altar, se prendió la mecha de una colosal traca valenciana. Con una longitud que rozaba el kilómetro lineal, el tendido pirotécnico recorrió de forma inversa todo el trayecto de la calle San Vicente, uniendo en un vertiginoso cordón de fuego la plaza de San Agustín con la plaza de la Calle del Abad.

El estallido rítmico y ensordecedor de los truenos avanzó a una velocidad vertiginosa sobre el asfalto, levantando una densa y aromática humareda blanca que cubrió por completo las fachadas de los antiguos edificios de la vía. Durante varios minutos, el suelo de Valencia tembló al compás del fuego, provocando el estallido de júbilo y aplausos de los miles de espectadores que abarrotaban los márgenes de la calle. El final de la traca en las inmediaciones del casilicio puso el broche de oro a una tarde perfecta, revalidando de forma atronadora la vigencia de una de las devociones más entrañables de la capital.

Con la imagen de Sant Vicent ya presidiendo su altar en la plaza de la Calle del Abad, las fiestas encaran ahora sus días más esperados. Durante las próximas fechas, los niños volverán a subirse a los escenarios instalados en la vía pública para representar los tradicionales miracles (milagros), pequeños milagros atribuidos al santo dominico y escritos en verso en lengua valenciana. Estas piezas teatrales, representadas por actores menores de trece años, suponen el verdadero núcleo cultural de una festividad que demuestra año tras año poseer una salud de hierro y un relevo generacional plenamente garantizado gracias al esfuerzo desinteresado de la Clavaría de los Niños de la Calle de San Vicente.

Previous Story

El Ayuntamiento de València inicia las obras para salvar el histórico ficus del Parterre y eliminar las barreras del jardín

Next Story

PSOE y Sumar bloquean en la Mesa del Congreso la enmienda de Junts para exigir elecciones anticipadas

Latest from Blog

La mejor tarifa de fibra y móvil de 2021

El mercado de las operadoras de telefonía en España es muy amplio, y por ello, escoger las mejores tarifas de fibra y móvil puede ser complicado. En concreto, en nuestro país existen
Go toTop