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Los Premios Rei Jaume I reclaman más inversión en ciencia e inteligencia artificial para que España no se quede atrás
24 de noviembre de 2025 | Redacción

Los premiados alertan: “Pensamos como hace veinte o treinta años”
En la víspera del acto de entrega de los Premios Rei Jaume I 2025, que tendrá lugar este martes al mediodía en la Lonja de Valencia presidido por el rey, las siete personas galardonadas han lanzado un mensaje claro: España y Europa necesitan invertir mucho más en investigación, innovación e inteligencia artificial si no quieren quedarse definitivamente atrás.
En una rueda de prensa previa a la ceremonia, las eminencias científicas reconocidas este año han coincidido en que la inteligencia artificial (IA) va a transformar en muy poco tiempo “todos los fundamentos que conocemos”, mientras que, en palabras de algunos de ellos, España sigue pensando como hace veinte o treinta años en plena revolución tecnológica.
Preocupación por la concentración del poder en la inteligencia artificial
Uno de los mensajes más repetidos ha sido la preocupación por que el desarrollo de la IA quede en manos de un número muy reducido de grandes compañías. Los premiados han alertado de que, si no se refuerza la inversión pública y privada en proyectos de inteligencia artificial, existe el riesgo de que este avance histórico se traduzca en una enorme concentración de poder económico y tecnológico.
Damià Tormo, Premio Rei Jaume I a la Revelación Empresarial, ha subrayado que la inteligencia artificial hará que “todos los fundamentos que conocemos cambien en un breve periodo de tiempo”, mientras que España “sigue tomando decisiones con la mentalidad de hace 20 o 30 años”. A su juicio, la carrera global está claramente marcada por Estados Unidos y China, y Europa corre el riesgo de instalarse en una “decadencia” si no reacciona a tiempo.
Europa, entre la protección de derechos y la pérdida de competitividad
Silvia de Sanjosé, Premio de Investigación Clínica y Salud Pública, se ha declarado confiada en la legislación europea en materia de datos y derechos fundamentales, pero ha advertido de que la IA “arrasar á si no hay un mínimo de control”. Ha comparado el enfoque de Europa, más garantista, con el de Estados Unidos, donde la expansión de esta tecnología es “mucho más abierta y salvaje, como un tsunami”.
La investigadora ha planteado el reto de integrar la inteligencia artificial en el ámbito sanitario sin perder “la profesionalidad ni el carácter humanista de la medicina”. A su juicio, Europa cuenta con un modelo privilegiado, pero corre el riesgo de quedarse atrás en competitividad si no acompaña esa regulación de una apuesta firme por la inversión.
En la misma línea se ha expresado Jan Eeckhout, Premio de Economía, al alertar de que, a corto y medio plazo, serán “muy pocas grandes empresas” las que controlen la tecnología de la IA. “El gran peligro de la inteligencia artificial”, ha señalado, “es la concentración de un poder económico tan grande en tan pocas manos”.
Más inversión en I+D: cuestión de supervivencia
Preguntados por la inversión actual en I+D en España, que ronda el 1,5% del PIB, los premiados consideran que está lejos de ser suficiente. Eeckhout ha defendido la necesidad de que exista una complementariedad real entre el sector público y el privado, que se estimulen mutuamente, porque “lo que importa es el total de esa inversión, no solo una parte”.
Para Damià Tormo, la cuestión va más allá de un simple ajuste presupuestario: “No somos conscientes de que esto es supervivencia. O invertimos en innovación y en una economía más productiva, o este modelo no se sostiene”. Asegura que no se trata solo de que España esté por debajo de otros países, sino de que “Europa está perdiendo la carrera frente a China y Estados Unidos”.
El empresario ha evitado fijar una cifra exacta sobre el porcentaje ideal de inversión: “No sé si tiene que ser el 2, el 5 o el 10% del PIB, pero sé que es nuestro futuro”. Además, ha lamentado que una parte importante de los fondos ya previstos para investigación no lleguen a ejecutarse: “Me conformaría con que se ejecutara el 100% de lo presupuestado en I+D. Solo con eso ya avanzaríamos mucho”.
Un modelo europeo que protege al ciudadano… pero frena el ritmo
Tormo también ha comparado los enfoques regulatorios de las grandes potencias: “Estados Unidos regula para sus empresas, China para su gobierno y Europa para sus ciudadanos”. Una mentalidad que, en un contexto geopolítico tan cambiante, “es muy difícil de modificar y nos hace menos competitivos”, ha sentenciado.
Por su parte, Luis Mascareñas, Premio de Investigación Básica, ha recordado que, pese a que en el discurso político se habla mucho de ciencia, “la inversión en investigación rara vez es una prioridad en tiempos de crisis”. A su juicio, es imposible que España sea un país competitivo a escala internacional “sin un financiamiento sostenido en el tiempo”. Y para ello, ha insistido, “son imprescindibles unos presupuestos estables y ambiciosos” en ciencia.
Trasladar la investigación a la sociedad, otro reto pendiente
La Premio de Nuevas Tecnologías, María Jesús Vicent Docón, ha querido poner el foco en otro eslabón débil de la cadena: las políticas necesarias para que la investigación no se quede solo en los laboratorios. “No basta con invertir en ciencia”, ha explicado. “Hace falta un marco que facilite que ese conocimiento llegue a la sociedad, se traduzca en productos, servicios, tratamientos o soluciones concretas y genere retorno económico y bienestar”.
En esta línea, Nuria López-Bigas, Premio de Investigación Biomédica, se ha declarado “optimista por naturaleza”, pero ha defendido que la llegada de la inteligencia artificial obliga a encontrar un equilibrio entre competitividad y valores. “Debemos mantener nuestros principios sin renunciar a competir, pero sin aceptar cualquier cambio regulatorio a cualquier precio”, ha señalado.
Un aviso desde Valencia: o apostamos por la ciencia o perdemos el futuro
En conjunto, las intervenciones de los premiados en Valencia han dibujado un mensaje nítido: no hay futuro económico ni social sin una apuesta clara por la ciencia, la innovación y la inteligencia artificial. Critican que, mientras otras potencias se mueven con rapidez para dominar las nuevas tecnologías, parte de Europa sigue inmersa en debates que “pertenecen al pasado”.
En la antesala de la entrega de los Reis Jaume I 2025, sus voces se convierten en una llamada de atención directa a los gobiernos y a todo el tejido productivo: invertir en investigación no es un lujo, sino una condición de supervivencia para las próximas décadas.
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