Los ucranianos en Rusia, preocupados por su futuro

© ACNUR / M.H. Sunjic. Una joven pareja ucraniana con su bebé en un campamento de verano en Ursdon, Osetia del Norte.

© ACNUR / M.H. Sunjic. Una joven pareja ucraniana con su bebé en un campamento de verano en Ursdon, Osetia del Norte.

VLADIKAVKAZ, Federación Rusa, 11 de agosto de 2014 (ACNUR/UNHCR) – Sergey* ya ha tomado una decisión: quiere mudarse con su mujer y su hijo a Siberia para conseguir un nuevo trabajo e iniciar una nueva vida en lugar de regresar a su hogar en el este de Ucrania cuando el conflicto acabe.
“Soy minero y ya tengo una oferta de trabajo en [la ciudad siberiana de] Irkutsk” dice al ACNUR en un campamento de verano para jóvenes cerca de Vladikavkaz, en la República de Osetia del Norte, en la Federación Rusa, donde están viviendo ahora unos 100 refugiados de Ucrania. Ellos forman parte de los 800 ucranianos que han buscado refugio en Osetia del Norte mientras esperan a ver qué ocurre al otro lado de la frontera.

Sergey está intentando ver cómo pagará el largo viaje a su futuro lugar de trabajo. Pero mientras él y su mujer, Larissa*, hacen planes, muchos otros refugiados en el campo no están seguros sobre qué hacer.

Han dejado en el este de Ucrania familiares, propiedades y pertenencias pero temen volver a un país profundamente dividido. “Muchas de las infraestructuras han sido demolidas y la gente se odia entre sí. La vida nunca será la misma”, asegura un hombre anciano.

El trauma del desplazamiento forzoso se mantiene vivo en las memoria y muchas personas sencillamente se alegran de estar vivas. “Huimos para salvar la vida y no pensamos en el futuro”, dice una mujer mayor viuda, Maria*, que llegó con su hija y su nieto. “No tuvimos tiempo de preparar nuestra huida” añade.

Al igual que los otros, ella está preocupada por su casa y sus pertenencias. Maria sabe que si quisiera vender su casa tendría que volver durante al menos unos días. Otros refugiados quieren recuperar documentos personales, entre ellos sus diplomas profesionales o certificados de estudios, pero lo tienen que hacer pronto porque una vez que reciban el asilo temporal o permanente en Rusia, no podrán viajar a Ucrania sin perder ese estatuto. Otros, por su parte, están preocupados por su futuro acceso a la educación y los derechos a pensión adquiridos en Ucrania.

Los trabajadores de la sección local del Servicio Federal para las Migraciones de Rusia (FMS por sus siglas en inglés) hacen todo lo posible para asesorar a la gente sobre las distintas opciones: asilo temporal o estatuto de refugiado permanente, permisos de trabajo, distintos tipos de permisos de residencia, acceso a la ciudadanía y a programas de reasentamiento.

Según las cifras de Rusia, más de 700.000 personas han cruzado la frontera desde Ucrania este año, incluyendo a unas 180.000 que han acudido al FMS para solicitar el estatuto de refugiado, asilo temporal, ciudadanía, residencia temporal y permisos de residencia y reasentamiento.

La Asamblea Federal de Rusia (el parlamento) recientemente ha adoptado una nueva legislación para ayudar a acelerar el proceso de tramitación de las solicitudes de asilo temporal de tres meses a tres días, y ha introducido otras medidas para mejorar los procesos.

Mientras, EMERCOM, la agencia rusa encargada de responder a emergencias humanitarias, ha comenzado a trasladar a 24.000 refugiados desde la frontera hasta ubicaciones en el interior del país. Las autoridades locales han estado alojando a muchos de los recién llegados, como Sergey y Larissa, en campamentos de verano, pero ahora se preparan para reubicarlos en escuelas y universidades cuando el tiempo se vuelva más frío, a partir de septiembre.

De los 800 ucranianos que hay en Osetia del Norte, algunos fueron trasladados por EMERCOM hasta refugios y otros se están alojando con parientes y amigos en la región. La población de Osetia del Norte tiene más experiencia con refugiados que cualquier otra región rusa. Situada en el Cáucaso, esta zona expuesta a conflictos ha acogida a personas que han huido de los conflictos interétnicos del pasado en Chechenia, Ingusetia y Georgia.

Los ciudadanos locales han respondido con generosidad a los refugiados ucranianos: el personal del centro psiquiátrico de Tamisk guarda las donaciones hechas por empresas e individuos en un gran almacén. Entre ellas se incluye ropa, artículos de higiene, comida enlatada, fruta y verduras e incluso una lavadora.

Mientras, los niños del campamento de verano de Ursdon recibieron un regalo especial la semana pasada: zapatos nuevos enviados por Children’s Fund, una organización local no gubernamental. Algunas de las niñas no daban crédito a su suerte cuando vieron los zapatos de color dorado y rosa. Este regalo les ayudará a olvidar por un tiempo el conflicto y el futuro.

* Nombres cambiados por motivos de protección

Por Melita H. Sunjic en Vladikavkaz, Federación Rusa

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