El Athletic Club estará en semifinales de la Copa del Rey tras salir vivo de Mestalla con una victoria por 1-2 marcada por el dramatismo hasta el final. Cuando el partido parecía abocado a la prórroga, la sociedad más temida del conjunto bilbaíno apareció para romper la eliminatoria: Nico Williams puso el pase y Iñaki Williams firmó el gol que apagó al estadio.
Un inicio con dominio local y golpe inesperado
El Valencia CF salió con determinación, empujado por una grada entregada a la Copa. El plan de Carlos Corberán funcionó durante los primeros minutos, con presión alta y ataques rápidos por banda, pero el fútbol volvió a mostrar su cara más cruel: en una acción a balón parado, Sadiq desvió el balón hacia su propia portería y adelantó al Athletic sin que los visitantes necesitaran generar una ocasión clara.
De villano a protagonista en apenas diez minutos
El error no hundió al delantero nigeriano. Todo lo contrario. El Valencia redobló esfuerzos y encontró el empate antes del descanso en una jugada tan inesperada como simbólica: Padilla no logró blocar un centro sin aparente peligro y Sadiq, atento, empujó el balón a la red. Mestalla respiró, y el delantero pidió perdón mientras el partido volvía a empezar.
Una segunda parte al filo
Tras el descanso, el encuentro entró en una fase más espesa. El Valencia perdió frescura y el Athletic comenzó a sentirse cómodo defendiendo y esperando su momento. Los cambios desde el banquillo dieron más pausa al equipo de Valverde, mientras los locales empezaban a acusar el desgaste.
El instante que pudo cambiarlo todo llegó con un penalti a favor del Athletic. Dimitrievski emergió entonces como salvador, adivinando el lanzamiento y sosteniendo la esperanza valencianista en un Mestalla que volvió a creer.
El final que nadie quería… salvo el Athletic
Cuando el reloj superaba ya el tiempo reglamentario y el cansancio era evidente, apareció la jugada que decidió la eliminatoria. Nico Williams encontró el espacio justo, levantó la cabeza y asistió a su hermano Iñaki, que definió con frialdad para poner el 1-2 en el minuto 96.
El gol fue un mazazo definitivo. No hubo tiempo para más.
Oficio rojiblanco y despedida amarga
El Valencia cae eliminado tras competir con intensidad, pero pagando caros los errores puntuales. El Athletic, en cambio, vuelve a demostrar que en la Copa sabe resistir, esperar y golpear cuando el rival baja la guardia.
Mestalla empujó hasta el final, pero esta vez la noche perteneció a los Williams, dos apellidos que volvieron a escribir una página decisiva en la Copa del Rey.